Boris Izaguirre alcanzó su popularidad como colaborador del programa Crónicas Marcianas que presentaba su amigo Javier Sardá. Antes, para muchos españoles era un desconocido, pero lo cierto es que el venezolano se encontraba en su país de origen escribiendo guiones de telenovelas tan exitosas como Rubí , Señora o La dama de rosa .
Pronto se convirtió en un rostro conocido y muy querido de la televisión. Llevaba en alza siempre la polémica y manifestaba abiertamente su homosexualidad, algo que le convirtió en una importante figura mediática.
Además de su colaboración en el programa radiofónico La Ventana , Boris se mantiene siempre cercano a la escritura y a la prensa, y por ello es articulista en algunas publicaciones, como Zero , El País Semanal , Fotogramas o Marie Claire .
Pero la noticia ahora es el gran salto que ha dado en este terreno, ya que ha sido finalista del Premio Planeta de este año con su novela Villa Diamante , algo que le llena de una gran satisfacción. Dice que está feliz y que se siente como Harry Potter entrando en la academia de la magia y que se siente orgulloso ya que ahora sí podrá poner 'escritor' en su pasaporte .
¿El glamour siempre tiene un punto trágico?
Sí, es verdad, el glamour siempre esconde la necesidad de que tú te quieres convertir en algo que sabes que eres pero que la naturaleza no te ha dado y, entonces, el proceso de conseguir por fin convertirte en lo que has querido ser siempre, pasa por muchísimas vicisitudes y, probablemente, por muchas tragedias.
¿Es el mundo, verdaderamente, un mundo de apariencias y mentiras?
El mundo en general, no. Yo pienso que la vida es una fiesta y el mundo es una tendencia.
¿Cuál es tu relación con la telenovela?
Comencé mi carrera siendo guionista de telenovelas, y siempre he pensado que ese género, la telenovela, es uno de los grandes aportes culturales de Latinoamérica y, al mismo tiempo, Latinoamérica ha vivido permanentemente acompañado de una zozobra política que nunca tiene fin, y yo he conseguido unir ambas cosas en esta novela.
Han definido tu novela como un culebrón serio.
Pienso que es un gran melodrama, porque las cosas que a mí me gustan, las películas y los libros que me gustan, son libros donde la sensibilidad, los sentimientos son importantísimos y van marcando la pauta de sus personajes, porque me parece siempre que el sentimiento es como un gran río caudaloso y me gusta estar siempre en una corriente muy cargada.
En esta novela hablas de una Venezuela de principios del siglo XX, ¿en qué punto se encuentra ahora tu país?
Creo que se pueden establecer muchísimos paralelismos pero eso, evidentemente, se lo dejo al lector. Para mí fue muy importante encontrar que la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en los años cincuenta era un fantástico telón de fondo para todo lo que yo quería contar a través de mis personajes.
¿Te han pagado ya el cheque? Vi en la televisión que te quejabas porque todavía no lo habían hecho.
Es que yo pensé que te lo daban el día que te daban el premio, pero eso es una demostración de lo virgen que he llegado a este premio y de lo naif que continúo siendo, y espero que por mucho tiempo.
¿Qué vas a hacer con el premio?
No sé, pero me gustaría que tuviera algo que ver con Venezuela.
¿Es otro Boris el Boris escritor del que estamos acostumbrados a ver en la televisión?
Escribir es muy individual, en realidad muchas veces escribes en silencio, y el otro, en la televisión, es todo lo contrario, prácticamente tiene que estar a voz en grito.
Y con Juan José Millás tienes una buena relación, ¿no? Los dos colaboráis en La Ventana de Gemma Nierga.
Sí, lo que hemos dicho todo, Gemma es la verdadera ganadora del Premio Planeta.
¿Te vemos recogiendo el próximo premio Planeta?
¿El próximo? No sé, creo que ahora hay que disfrutar de este privilegio. Esto es como entrar en un club, que es un club sensacional, yo me siento Harry Potter, estoy feliz, y ahora estoy como entrando en la academia de la magia. Seguiré escribiendo, sin duda, pero ahora tengo que escribir con la tranquilidad que me ha dado llegar hasta aquí, que me ha convertido en un escritor, ahora puedo poner escritor en el pasaporte.
Ver desde la televisión el mundo que te rodea, ¿influye en tus novelas?
Claro, creo que lo maravilloso de este premio es que he podido demostrar que mis dos carreras y mis dos personas son muy conciliables entre sí y que, evidentemente, un escritor hoy día no puede apartarse de un medio como la televisión y, si ha tenido la suerte de que la televisión le quiera tener entre sus filas, no lo puede desdeñar. La televisión es una factoría de creatividad.
¿Ves o te gusta ahora mismo alguna telenovela?
Veo mucho Betty la fea y creo que ha sido un extraordinario producto. La telenovela ha logrado ofrecerle al mundo un producto cultural totalmente latinoamericano, incluso más propio que el mismo boom latinoamericano, porque éste, como era una literatura, estaba abierto más al mundo y, en realidad, lo que demostraba es que muchos de esos autores estaban juntos en Barcelona muy influenciados por Europa.
Yo soy Bea está triunfando en todo el mundo y ahora Cuatro se suma y va a emitir una versión, Ugly Betty , ¿no es así?
Sí, es la norteamericana, de Salma Hayek.
¿Cómo estás esta temporada en Channel nº4 ?
Estamos muy bien, hemos tenido un verano muy tormentoso y ahora, al igual que toda la cadena, hemos conseguido enfrentarnos al otoño con muy buena cara.
En estos días Cuatro cumple dos años y vosotros estáis con el programa desde el principio.
Sí, Channel y la cadena van juntos, aunque eso no significa que vayan a durar lo mismo. Creo que como somos el primer hijo, nos tienen el cariño de primer hijo.
Ahora la cadena va a emitir un programa de talentos, ¿te gustaría participar a ti?
No, porque yo ese tipo de talento no lo tengo, ya lo he demostrado ahora con el Planeta, es decir, puedo escribir, y más o menos bien, pero ya luego eso de bailar, cantar o actuar, no creo que lo haga nada bien.