Vicasol colocará en el mercado 3,5 millones de kilos de tomate entre Alemania, España y Grecia

Actualizado 30/05/2010 18:36:01 CET

ALMERÍA, 30 May. (EUROPA PRESS) -

La cooperativa Vicasol ya ha puesto en marcha todos los soportes de la operación verano, un último esfuerzo de los agricultores que servirá para colocar en los mercados de Alemania, España y Grecia unos 3,5 millones de kilos de tomates cultivados en las zonas de mayor altitud del poniente almeriense, a refugio de los más de cincuenta grados de temperatura que se pueden llegar a alcanzar bajo el plástico de los cultivos en la comarca del Campo de Dalías.

En este operativo se cuenta hasta con 200 personas en el centro de manipulación situado en la carretera que une las localidades almerienses de Vícar y La Mojonera, donde se clasificará y envasará todo el tomate, dos millones y medio de kilos, y la berenjena, un millón de kilos, según anunció la entidad en una nota.

En concreto, esta temporada es la tercera que se realiza una plantación de verano con el fin de abastecer a clientes muy específicos que centran sus compras en el estándar de calidad de Vicasol.

Así, mientras el primer año la producción y el precio mantuvieron "cierta regularidad" y ello dio como resultado que tanto clientes como productores terminaron "satisfechos" del esfuerzo realizado, en la del pasado año las temperaturas extremas que se alcanzaron provocaron que el producto no tuviese la calidad reconocida en la marca, además de producirse una sobresaturación del mercado en algunos momentos, "circunstancias que llevaron a concluir que la campaña de verano no fue del todo satisfactoria".

No obstante, en esta temporada estival de 2010, tanto agricultores como clientes extranjeros y nacionales han puesto de su parte para que en ambos extremos de la cadena se den las condiciones necesarias para que el nivel de satisfacción de ambos sea "óptimo".

Para cumplir con estas expectativas el agricultor de Vicasol realiza "un considerable sobreesfuerzo", ya que, según la entidad, "mantener los estándares de calidad en condiciones tan adversas requiere mucho más control y mimo que una plantación de la campaña regular".

Así, no sólo trabaja en la producción de la finca destinada al cultivo de verano extremo, sino que tiene que compaginarlo con la preparación de la explotación para la campaña siguiente, lo que implica arreglos, modernizaciones y operaciones de mantenimiento "nada sencillas".

De otro lado, para la central de la propia cooperativa requiere una planificación "específica", ya que deben redistribuir las vacaciones del personal para mantener los puestos de trabajo necesarios tanto en manipulación, control de calidad, logística, comercial, administración y otras áreas que, aunque trabajen para un volumen muy inferior al de campaña, tienen que estar operativos.

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