Condenado a 5 años por agredir a su pareja y encerrarla bajo llave "para que no se vieran lesiones"

Publicado 10/05/2014 10:48:43CET

ALMERÍA, 10 May. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia Provincial ha condenado a cinco años de cárcel a un joven de 29 años por agredir habitualmente a su expareja durante los tres meses que duró la relación y por encerrarla bajo llave en la casa que compartían en Vícar (Almería) para que, en la calle, no fuera vista "con la calle inflamada y con hematomas a consecuencia de los golpes".

El acusado, M.J.F.B., ya fue condenado a cinco años y nueve meses de prisión en 2013 por agredir y retener aislada en casa durante más de cinco días a otra mujer con la que mantuvo una relación, quien consiguió ser liberada después de que, en un descuido de su captor, consiguiese pedir "socorro" a una amiga que avisó a la Guardia Civil.

La Sección Tercera impone al procesado penas que suman cinco años de prisión como autor de un delito de maltrato habitual, otro de lesiones con la agravante de reincidencia y un tercero de coacciones. El fiscal modificó su escrito de acusación en el trámite de informes y aunque mantuvo el delito de detención ilegal, solicitó alternativamente una condena por coacciones.

Según recoge como probado la sentencia, a la que tuvo acceso Europa Press, M.J.F.B. sometió durante los tres meses que duró la relación hasta octubre de 2012 "a agresiones físicas y verbales, así como a un estado de intimidación y de control que provocó en su compañera pérdida de autoestima, ansiedad, depresión, trastorno de adaptación, de estado de ánimo y estrés postraumático".

Concreta un episodio violento en octubre cuando, en el transcurso de una discusión en el domicilio de ambos, este comenzó a "golpearla con los puños, causándole lesiones en los ojos, en la boca y la izquierda y en la nariz".

El tribunal indica que, desde que se produjo la agresión, a las 12,30 horas del 21 de octubre, el acusado no "quiso que ella saliera a la calle para no ser vista con los hematomas", y que, cuando al día siguiente, salió a las 07,45 horas para llevar a los niños al colegio "cerró la puerta con llave para impedir que esta saliera".

La víctima, según remarca, salió al balcón a pedir auxilio a las personas que pasaban por la calle, que dieron el aviso a la Guardia Civil. Cuando los agentes llegaron al domicilio, M.J.F.B. les abrió la puerta, "afirmando que estaba solo, si bien acto seguido advirtieron la presencia de ella, con golpes en la cara".

La Sección Tercera precisa que durante ese tiempo, para "asegurarse de que no saliese de casa, ni hablara con nadie", le quitó "las llaves de la casa y el móvil", y que ella intentó escapar por la ventana pero que al no lograrlo recabó ayuda "de una persona de origen marroquí que pasaba por la calle".

"Sin embargo no puede decirse que estuviese encerrada en su domicilio privada de su libertad ambulatoria, sino limitada en sus facultades, por lo que los hechos no pueden calificarse como detención ilegal, sino como coacciones ya que pudo haber salido de su domicilio al ser un primer piso", asegura si bien reconoce que "estaba sometida por el temor a represalias y el miedo al acusado".

M.J.F.B. deberá indemnizar a su excompañera con 3.000 euros y no podrá acercarse a ella a una distancia inferior a 500 metros durante nueve años.

SENTENCIA ANTERIOR

En la última vista celebrada contra M.J.F.B., el fiscal resolvió modificar la acusación y solicitó, frente a los 14 años que interesaba inicialmente, un total de cinco años y nueve meses de cárcel, además del pago de una multa de 18 meses a razón de tres euros al día y la prestación de 80 días de trabajos en beneficio de la comunidad.

El procesado, a quien le constan dos condenas en firme de 2006 y 2012 por lesiones y violencia habitual contra la mujer, mostró conformidad.

Estos hechos se remontan a diciembre de 2012 cuando M.J.F.B fue detenido en diciembre de 2012 en un amplio operativo policial acusado de retener y mantener aislada durante más de cinco días a su compañera sentimental, a quien habría atemorizado mediante continuas agresiones y a la que no dejó ir a trabajar ni contactar con su familia.

La víctima, quien había iniciado la relación un mes antes, pudo ser rescatada por la Guardia Civil gracias a que, en un descuido de su presunto captor, se encontró con una amiga íntima a la que dijo: "¡Socorro!". Desde ese momento comenzó una intervención policial que dio lugar a la localización del acusado en la cama de su domicilio "abrazando a la mujer mientras esta temblaba aterrorizada".

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