Poder andaluz en el Estatuto de Autonomía

Diego Valderas

La lucha por la Autonomía de Andalucía viene de lejos, pero aún queda un largo camino que recorrer para alcanzar las aspiraciones de autonomía del pueblo andaluz.

Llevamos un largo camino recorrido desde que en 1883 escribiéramos aquella Constitución Federal y en el año 2007 aprobáramos en Referéndum “El Estatuto del Siglo XXI”.

Sacrificios humanos, sangre derramada, movilizaciones multitudinarias, han acompañado siempre las aspiraciones de autogobierno de los andaluces. El 4 de diciembre y el 28 de febrero, son fechas señaladas del calendario político andaluz, en los que el pueblo recuerda que la letra negra sobre blanca de nuestros textos están para cumplirlos y no sólo para recordarlas como expresión de una voluntad firme de autonomía. El pueblo andaluz reclama más responsabilidad y compromiso de las fuerzas políticas, Parlamento y Ejecutivo en su cumplimiento.

No podemos hacer del Estatuto una letra negra sobre blanco inerte, ni un documento ajeno al hacer parlamentario, ello implica un mayor impulso legislativo y presupuestario, un nuevo impulso político que concilie las necesidades de la mayoría social con los objetivos y derechos derivados del Nuevo Estatuto. La ciudadanía tiene que sentir que el Estatuto sirve.

Alcanzar el pleno empleo, el acceso más eficiente a la educación, la salud, la vivienda, a los servicios sociales, la democracia avanzada, participación ciudadana, el reparto justo de la riqueza, la planificación democrática de la economía, cohesión social, etc.., siguen siendo objetivos plasmados en el nuevo Estatuto, que en derechos y competencias podemos calificar como el más avanzado de los actuales Estatutos de Autonomía. La pregunta es: ¿qué impide su desarrollo?, ¿quién o quienes ponen freno a las aspiraciones históricas y presente de los andaluces?.

En este esfuerzo de años, los comunistas y militantes de IU, hemos sido siempre la vanguardia progresista de los textos alcanzados y de la movilización en democracia. Traer al recuerdo a Concha Caballero y Antonio Romero es un acto de reconocimiento y justicia a quienes con tanto acierto defendieron los Derechos, deberes y competencias de un pueblo que aún cada 28-F reclaman sus derechos. Supone también el reconocimiento a la aportación del intelectual colectivo de IU (militancia)- en este texto que hoy cumple 10 años de vigencia, y aún gatea con intención de ponerse de pie para echarse a andar en el marco de una constitución y Europa que limitan sus objetivos y un parlamento que actúa a un ritmo más lento que la sociedad.

Hoy Andalucía exige un nuevo impulso político y social, la celebración del 28-F, siempre es una oportunidad para salir a la calle y reclamar ese sueño maravilloso de “poder andaluz”. Los andaluces reclaman un nuevo compromiso para el cumplimiento y desarrollo de votado en referéndum el 20-02-2007.

Son 150 años de aspiraciones que bien merecen una respuesta parlamentaria y ejecutiva más activa, y una movilización en este 28-F de amplia base ciudadana

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