ANDALUCÍA, CLAVE CONTRA PRIVILEGIOS EN EL ESTADO AUTONÓMICO

Manuel Chaves

Para valorar el Estatuto de Autonomía de 18 de febrero de 2007 hay que situarlo en el contexto del proceso autonómico andaluz y español. La Constitución Española de 1978  dejó abierto el camino a a la asimetría en el desarrollo del Estado: distintas vías y plazos para alcanzar la autonomía y distintos niveles de competencias. Es decir, el riesgo de desigualdad entre territorios y ciudadanos.

 Andalucía no estaba en el "pelotón de cabeza" para el acceso a la autonomía plena. Sin embargo, la movilización social y política de los andaluces marcó un objetivo: un Estatuto de Autonomía equiparable al de las nacionalidades históricas (País Vasco y Cataluña). Andalucía ha sido el único territorio de España que tuvo una "fuente de legitimidad específica en su vía de acceso a la autonomía plena": el referéndum del 28 de febrero de 1980. 

 Por ello, por su población, territorio e impulso ciudadano, desempeñó un papel fundamental en el rechazo a los privilegios territoriales y en el equilibrio y contrapeso para contrarrestar las tendencias desigualatorias entre los territorios y los ciudadanos. Andalucía fue clave, y sigue siéndolo, en el desarrollo autonómico del Estado.

 A este mismo sentido respondió el vigente Estatuto de Autonomía ratificado el 18 de febrero de 2007. En la primera década de este siglo se inició un nuevo proceso de modernización estatutaria y de reajuste del Estado autonómico. El pistoletazo de salida del proceso fue el nuevo Estatuto de Cataluña en el que ya se visibilizó la tendencia centrífuga cuyo excesos estamos viviendo ahora.

 Es cierto que la "experiencia reformadora de Cataluña" ha gravitado en el Estatuto andaluz, pero aunque llevado este a los límites de la Constitución, Andalucia no podía renunciar a un Estatuto que marcara nuevos hitos en el desarrollo del estado del bienestar, en la responsabilidad de los municipios y en su integración en Europa. En síntesis, un Estatuto de Autonomía que mantuviera el papel que Andalucía había asumido desde el primer Estatuto.

 Cuando parecía que habíamos alcanzado un nivel de autonomía política y económica equiparable a los estados federales, estamos viviendo una grave crisis territorial, el proceso independentista de Cataluña impulsado por los partidos soberanistas catalanes, que afecta al corazón del proyecto común de todos los españoles.

 La crisis territorial debiera afrontarse a través de una profunda reforma constitucional que, sin duda, afectara a los estatutos de los distintos territorios. Precedida de una reflexión serena sobre el futuro del Estado autonómico. La pregunta que podemos hacernos es: ¿se abre una nueva etapa autonómica?, ¿el resultado sera una España federal?

MANUEL CHAVES GONZÁLEZ, EX PRESIDENTE DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA

 

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