ADAPTAR EL ESTATUTO, “UNA OBLIGACIÓN Y UNA NECESIDAD”

Mario Jimenez Díaz

El próximo 18 de febrero se cumplen 10 años desde que los andaluces y andaluzas dijimos sí a reformar nuestro Estatuto de Autonomía.  Así, renovamos nuestro compromiso con el estado de las autonomías y nos adaptábamos a una nueva realidad surgida tras casi 30 años de autogobierno.

El camino hasta llegar hasta el Estatuto de Autonomía de 1981 no había sido fácil, ya que no todos creían en el derecho de Andalucía a elegir su propio camino. Pero el esfuerzo y la voluntad de muchos andaluces y andaluzas convirtió aquella lucha en un éxito y la historia así lo ha demostrado.

Pero antes de alcanzar su culminación con un texto definitivo, el proceso autonómico andaluz tuvo que superar muchas dificultades derivadas de las dos formas que había de entender la descentralización del Estado, en general y,  la autonomía andaluza en particular. Por un lado, la posición sostenida entonces y defendida por la derecha de este país que apostaba por la vía del artículo 143 de la Constitución Española para reconducir todos los procesos iniciados, a excepción de las denominadas "nacionalidades históricas" -Cataluña, Galicia y País Vasco, y que suponía en la práctica un desequilibrio injusto a la hora de alcanzar las competencias y generaba dos tipos de comunidades autónomas: unas de primera y otras de segunda.

Por otro lado,  la concepción de la Junta Preautonómica, gobernada mayoritariamente por el PSOE, que defendió desde el principio el derecho a una autonomía política andaluza equiparable en sus contenidos a las comunidades históricas.

Entonces lo teníamos claro, igual que ahora, que Andalucía no podía quedar relegada a un segundo plano en la tarea de transformación del Estado.  Teníamos el derecho y la obligación de participar, desde la primera línea, a la convergencia económica y al desarrollo del Estado del bienestar. Y eso hemos hecho todos estos años, defendiendo con voz propia lo mejor para esta tierra y para España.

Durante 26 años nuestro Estatuto nos sirvió para avanzar como sociedad. En Andalucía la autonomía ha supuesto una mejora real, evidente, que ha afectado a todos los sectores: social, económico, científico, en avances médicos, en infraestructuras… Un cambio que no habría sido posible si el pueblo andaluz no se hubiera levantado para exigir sus derechos y defender su autonomía.

Pero tras más de dos décadas de vigencia del Estatuto, ya en el año 2004, algunos entendimos que existía la necesidad de reformar y adaptar nuestra norma marco a una nueva realidad y, ahí comenzó todo el proceso de reforma estatutaria que culminó con el referéndum del 18 de febrero de 2007.

La historia nos ha demostrado que revisar y reformar nuestras normas de convivencia es una obligación y es también una necesidad. La adaptación a las nuevas realidades es la clave para mejorar el funcionamiento del país.

 Debemos tener la suficiente altura de miras para ser capaces de sentarnos a reflexionar, entre todos, y dar respuesta a las nuevas necesidades mediante la revisión y la mejora de nuestras herramientas de convivencia. Acordar cómo podemos mejorar el funcionamiento del Estado y las relaciones con las comunidades autónomas, para que todos y todas nos sintamos cómodos formando parte de este país, y que todos los ciudadanos tengan los mismos derechos y las mismas obligaciones vivan donde vivan.

 MARIO JIMÉNEZ DÍAZ, PRESIDENTE Y PORTAVOZ DEL GRUPO SOCIALISTA EN EL PARLAMENTO ANDALUZ

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