El Convento de María Auxiliadora de Puebla de Guzmán (Huelva), Bien de Interés Cultural

Publicado 21/06/2016 13:52:55CET

El edificio, construido en el siglo XVIII como beaterio, es uno de los escasos ejemplos de la arquitectura conventual de la época en la provincia

HUELVA, 21 Jun. (EUROPA PRESS) -

El Consejo de Gobierno de la Junta ha acordado este martes inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural (BIC), con la tipología de monumento, el antiguo Convento de María Auxiliadora de Puebla de Guzmán (Huelva).

Se trata de un edificio del siglo XVIII, de un estilo sobrio que contrasta con las recargadas formas de la época, y que constituye uno de los escasos ejemplos de arquitectura conventual barroca en la provincia de Huelva.

El conjunto nació como beaterio, un tipo de institución que se concebía como alternativa a la escasez de los conventos femeninos en zonas económicamente deprimidas donde no era fácil hacer frente a las altas dotes exigidas para el ingreso. El de la Puebla de Guzmán se sumó a otros en el antiguo Reino de Sevilla, como el de la Santísima Trinidad en la capital, el de Nuestra Señora de la Consolación en Jerez de la Frontera (Cádiz) o el del Divino Pastor en Gibraleón (Huelva).

En 1939 una comunidad de salesianas se asentó en el inmueble, que tomó la actual denominación hasta su abandono a mediados del siglo XX. Permaneció en estado ruinoso hasta que en 1987 una parte fue cedida para la construcción de un centro de día para personas mayores y un grupo de vecinos promovió la rehabilitación de la iglesia.

El nuevo monumento responde a la tipología característica de la arquitectura conventual y cuenta con iglesia, claustro, dependencias alrededor de este y zona de huerta. Sus formas sencillas son acordes con la función del edificio y con las reglas de pobreza y humildad de las beatas franciscanas, sin menoscabo de una calidad arquitectónica que se manifiesta en elementos como los arcos carpaneles del claustro.

La iglesia presenta una fachada sobria con puerta adintelada y espadaña de dos arcos, una única nave con cabecera semicircular elevada y una cubierta de madera. En el interior destaca un zócalo de azulejos geométricos y florales, posiblemente portugueses de mediados del XIX, y una solería de mármol blanco y negro datada en el mismo siglo.

La zona conventual, actualmente muy deteriorada, se organiza en torno a un claustro cuadrangular de dos alturas. Su planta inferior cuenta con una galería con dos arcos carpaneles por cada lado, apoyados en pilares con pilastras adosadas, mientras que en la superior se abren ventanas que guardan correspondencia con ellos.

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