Condenan a un hombre por apuñalar a un cabrero en Torrox que se negó a consumir droga

 

Condenan a un hombre por apuñalar a un cabrero en Torrox que se negó a consumir droga

Publicado 10/05/2016 17:44:59CET

MÁLAGA, 10 May. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia de Málaga ha condenado a un hombre a una pena de dos años de prisión por apuñalar a un cabrero en la localidad malagueña de Torrox, tras negarse a consumir la cocaína que el acusado le ofrecía. Además, se decreta la prohibición de acercarse al perjudicado en un radio de 400 metros o de comunicarse con él por cualquier medio durante tres años.

Los hechos tuvieron lugar en octubre de 2012. El acusado, que tenía sus facultades mermadas por su adicción a la cocaína y que ese día previamente había consumido, se encontró con la víctima que cuidaba sus cabras en un paraje alejado del núcleo urbano y escasamente transitado.

Cuando el acusado llegó, según se declara probado en la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, sacó una bolsa con unos polvos blancos, presumiblemente cocaína, y le ofreció al tiempo que les decía "vamos a meternos una rayita, que esto es lo mejor del mundo", a lo que el perjudicado se negó.

En ese momento, el acusado, dice la resolución, le cogió por el cuello con el brazo y sacó una pequeña navaja, con la que "comenzó a asestarle numerosas puñaladas superficiales". Tras resistirse a la agresión, ambos cayeron al suelo y el procesado se echó encima y siguió con su acción "de modo indiscriminado", mientras le decía: "tu qué has dicho a mi gente, a ti te gustan los hombres o las mujeres".

Cuando el perjudicado logró huir, el acusado le lanzó una piedra que le golpeó en el brazo. La víctima fue recogida en la carretera por un vehículo y le llevaron al hospital, donde le trataron de múltiples heridas en diversas partes no vitales del cuerpo, que le han provocado varias secuelas.

Por estos hechos se le condena por un delito de lesiones. La Sala pone de manifiesto que no existían malas relaciones anteriores entre la víctima y el acusado y que no hubo por parte de éste una intención de acabar con la vida del otro, "sino la de herirle, ocasionándole daño sin duda a consecuencia de la situación de drogadicción en que se encontraba".

Considera el Tribunal que existió ensañamiento, pues la acción del procesado "es ciertamente inhumana e irracional, no conformándose con las primeras puñaladas ocasionadas", sino que continuó, apreciando "un comportamiento impropio de una persona, deshumanizado, excesivo por su crueldad e innecesariedad". Se han apreciado 25 navajazos, de lo que 18 llegaron a impactar en el cuerpo.

Se le aplica la atenuante de drogadicción, al considerar probado que fue ese consumo el que le provocó "ideas delirantes y paranoias que pueden explicar la agresión"; y la de reparación del daño, ya que mostró su arrepentimiento, asumió su responsabilidad e intentó paliar las consecuencias de sus actos al consignar la cantidad de 1.800 euros.

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