La defensa de la acusada de contratar el asesinato de su marido dice que sufría un "miedo atroz"

 

La defensa de la acusada de contratar el asesinato de su marido dice que sufría un "miedo atroz"

Actualizado 16/06/2008 18:36:20 CET

El fiscal asegura que la procesada se tomó "la justicia por su mano" y le aplicó "la pena de muerte" junto con los otros dos acusados

MÁLAGA, 16 Jun. (EUROPA PRESS) -

La defensa de la mujer acusada de contratar a dos hombres, también acusados, para que asesinaran a su marido en 2003, aseguró hoy que ésta tenía un "miedo atroz" a la víctima por los presuntos malos tratos y continuas vejaciones y amenazas que sufrió durante años, lo que, junto al "amor de sus hijos y la necesidad de protegerlos" y la imposibilidad de salir de esa situación, hizo que pagara a los otros dos procesados para que la ayudaran a acabar con la vida de su esposo.

Un jurado popular juzga desde hoy a esta mujer y a dos hombres por los delitos de asesinato y tenencia ilícita de armas. El fiscal pide, según las conclusiones provisionales a las que tuvo acceso Europa Press, un total de 21 años y medio de prisión para ella, a la que considera autora material de la muerte y a la que acusa también de apropiación indebida; y 27 años para cada uno de los otros dos procesados. Todos prestarán declaración mañana ante el Tribunal Popular.

En la exposición inicial de los hechos, el defensor de ésta pidió la absolución y se mostró contra la atenuante de arrebato que plantea la acusación pública, al señalar que fueron 14 años "soportando vejaciones, malos tratos, abusos sexuales y amenazas de llevarse a los hijos a Egipto" procedentes de la víctima, por lo que plantea la eximente completa de miedo insuperable, que recoge el Código Penal, a parte de la atenuante de arrepentimiento espontáneo, al igual que el fiscal, puesto que confesó al ser detenida.

El letrado de la mujer insistió en que "no se trata de una utilización banal de la violencia de género" y aseguró que "no se puede decir que es una fría asesina que ha contratado a dos personas sin ver y tener en cuenta la situación que vivía". Así, relató cómo la acusada, que estuvo toda la sesión de hoy acompañada por una psicóloga, le llegó a decir estando en prisión incondicional por el asesinato que se sentía "en libertad".

Añadió que las dos denuncias que puso contra el marido, que fueron aportadas hoy como documental, "le costaron las mayores palizas de su vida", al igual que la propuesta de separación. Además, apuntó que la violencia del fallecido fue también contra un hijo de la mujer fruto de otra relación, cuyo testimonio en el juicio fue denegado al igual que el de su hermano por el magistrado-presidente. No obstante, el joven dijo a los periodistas que no podían seguir viviendo así, con "continuas palizas", y que llegó a dormir con un cuchillo debajo de la almohada.

LA ACUSACIÓN.

El fiscal sostiene que en abril de 2003, la mujer conoció por motivos laborales a uno de los procesados, al que dijo que estaba ahorrando para "contratar a una persona que matara a su marido". Éste le puso en contacto con el tercer acusado, empleado suyo, "que por 15.000 euros acordó realizar el trabajo". Los tres acordaron quién iba a disparar y el día 16 de julio la mujer disolvió tranquilizantes en los medicamentos que tomaba su marido, que se fue a dormir la siesta, tras lo que la mujer avisó a los dos hombres.

En el momento de disparar, el acusado que tenía que hacerlo fue incapaz, por lo que, según el escrito del fiscal, la mujer que estaba en la habitación cogió el arma y desde muy corta distancia disparó contra la cabeza de su marido. En este punto, la defensa de la acusada la sitúa en la cocina y no en el dormitorio donde estaba la víctima y donde sucedieron los hechos y, además, insiste en que el dinero del pago era suyo.

El ministerio público aseguró en su presentación inicial que los tres acusados han reconocido su participación en los hechos en varias declaraciones previas ante la Guardia Civil y el juez, y advirtió del mensaje que se puede dar a la sociedad, preguntándose si "todo vale para acabar con la violencia conyugal o no todo vale y hay unas normas".

Así, para el fiscal, la acusada, junto con los otros procesados, "aplicó la pena de muerte a su marido" sin que hubiera juicio; y "se tomó la justicia por su mano", maquinando durante meses el asesinato en el que la víctima "no pudo defenderse". Además, lamentó que los otros dos acusados "se aprovecharon de ella y de su situación para sacarse 15.000 míseros euros", puesto que no discute la relación "muy conflictiva" que tenía la acusada con su marido.

Las defensas de los otros dos acusados pidieron también la libre absolución. Así, el abogado de la persona que tenía que disparar coincidió con el fiscal en que su patrocinado no disparó, no como declaró la mujer en la instrucción; aunque reconoció la tenencia de armas y la posibilidad del encubrimiento. Por último, el letrado del amigo de la mujer negó cualquier participación de éste, ya que, "ni siquiera estaba en el lugar de los hechos", al tiempo que dijo que su cliente se limitó a "escucharla y recomendarle que fuera a la justicia".

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