Forense cree que la muerte de la primera dama de Nigeria "se podría haber evitado"

Actualizado 20/07/2009 17:25:18 CET

Peritos de la defensa aseguran que no había síntomas previos al shock y que otras pruebas no lo habrían detectado

MÁLAGA, 20 Jul. (EUROPA PRESS) -

Un forense del Instituto de Medicina Legal (IML) de Málaga declaró hoy, en el juicio contra el médico que practicó una liposucción a la esposa del presidente de Nigeria, fallecida en 2005, que "se podría haber evitado la muerte con un tratamiento adecuado". Así, aseguró que la cantidad de líquidos que se le administró tras la intervención fue "insuficiente" y que se le tendría que haber realizado pruebas complementarias, al considerar que, según los datos, había síntomas de un shock.

Este perito indicó que esas evidencias se podían haber detectado "horas antes" y manifestó que con un análisis de sangre y una ecografía se podía haber detectado los síntomas de un shock. "Si se hubiera cogido en el momento se podría haber salvado la vida", indicó el médico-forense, quien señaló que la paciente tenía perforaciones en hígado y abdomen pero "superficiales". Esta opinión fue compartida por el forense aportado por la acusación particular.

Por contra, otros cuatro peritos que declararon en el juicio, celebrado en el Juzgado de lo Penal número 6 de Málaga, aseguraron que un análisis de sangre no habría aportado datos importantes e insistieron en que los síntomas eran los habituales y en que la evolución fue "normal" hasta la noche del día antes de la muerte. No obstante, uno de estos expertos reconoció que "un traslado a esa hora hubiera condicionado una mejoría de la paciente".

Asimismo, indicaron que las incisiones que tenía la mujer "no eran mortales de necesidad" y señalaron que la pérdida de sangre, "medio litro de sangre pura", no produce un shock hemorrágico. Reiteraron, además, que la intervención estaba perfectamente catalogada por el médico en cuanto al riesgo, según los antecedente de la paciente, lo que no comparten los forenses.

Por otro lado, uno de los médicos que atendió a la paciente al ser trasladada a otra clínica de Marbella aseguró que la mujer llegó "inconsciente y no tenía pulso", momento en el que el acusado y él mismo la intentaron reanimar y "observé un parpadeo". Además, dijo que realizó tres intentos de entubación, pero entró en parada cardiaca y falleció.

"CÚMULO DE NEGLIGENCIAS"

El fiscal mantuvo su acusación inicial de un delito de homicidio imprudente, por el que solicita para el acusado, especialista en cirugía plástica y estética, una pena de dos años de prisión y cinco de inhabilitación por la muerte de la esposa del entonces presidente de Nigeria, que acudió a una clínica de Marbella para ser sometida a un reducción de abdomen el 20 de octubre de 2005.

Para la acusación pública, el procesado cometió "un cúmulo de negligencias", ya que "no se diagnosticó adecuadamente", no extremó el control de la paciente, ni se usaron los medios adecuados para el traslado al hospital, que se hizo "tarde". Indicó que aunque no tenía intención de causar las incisiones en los órganos vitales y la culpa fue "inconsciente", esto no supone que haya menor gravedad en los hechos.

La acusación particular incidió en que el acusado tomó "decisiones totalmente contrarias a las que tendría que haber tomado", hubo falta de seguimiento y no se le ocurrió realizar una analítica, criticando la "desidia y desinterés por la paciente" que a su entender mostró el procesado.

La defensa pidió la absolución e hizo hincapié en que aunque el fiscal no modificó sus conclusiones sí lo ha hecho "veladamente, retirando el hecho de la manipulación indebida de las cánulas". Así, destacó las declaraciones de los compañeros del médico en la clínica quienes aseguraron que la intervención se produjo con normalidad, al igual que el posoperatorio.

En la primera sesión del juicio, el acusado, Antonio M., aseguró que no hubo evidencia alguna de que hubiera problemas durante la intervención ni en el posoperatorio y señaló que todo discurrió "con normalidad" hasta la madrugada del día siguiente a la operación, momento en el que decidió trasladar a la paciente a otra clínica, donde falleció.

El especialista declaró que, a pesar de la edad de la mujer, 59 años, y de que tenía ocasionalmente asma, el riesgo para este tipo de intervenciones se catalogó como "leve". Además, indicó que la operación, que duró tres horas, se desarrolló "igual que otras que había hecho hasta ese funesto día y las que he hecho después".

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