Medio Ambiente anilla 10 pollos de alimoche en nidos de las provincias de Jaén, Cádiz, Málaga y Córdoba

Anillamiento del alimoche
EUROPA PRESS/JUNTA DE ANDALUCÍA/ARCHIVO
Publicado 07/08/2017 12:03:19CET

SEVILLA, 7 Ago. (EUROPA PRESS) -

Técnicos de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía han anillado este año un total de diez pollos de alimoche en ocho nidos localizados en los parques naturales Sierra de Grazalema (dos), Los Alcornocales (dos), Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas (uno) y Sierra Norte de Sevilla (uno) y en dos parajes de las provincias Málaga y Córdoba. Además, en otros tres nidos situados en Sierra de Grazalema (dos) y Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas (uno) no se pudo realizar el anillamiento por la inaccesibilidad de los mismos.

En un comunicado, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio ha señalado que los trabajos de anillamiento en nido los ha realizado el Equipo de Trabajos Verticales de la Agencia de Medio Ambiente y Agua, perteneciente al Plan de Recuperación y Conservación de Aves Necrófagas, que se encarga también del chequeo sanitario de los pollos y de tomar muestras tanto biológicas par ala determinación de parámetros fisiológicos y niveles contaminantes.

De esta manera, las anillas que se colocan a los pollos son dos (una en cada pata). Una de metal de pequeño tamaño con remite para el caso de que el ave sea encontrada muerta y otra de plástico, de mayor tamaño, con códigos alfanuméricos para su lectura a distancia con material óptico mientras que el ejemplar esté vivo. Gracias a este sistema se puede obtener información clave para establecer las medidas de gestión más adecuadas (el uso temporal del hábitat, supervivencia, causas de mortalidad, etcétera.).

Desde 2000, año en el que comenzaron los trabajos de seguimiento del alimoche en Andalucía, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio ha anillado un total de 212 pollos.

Asimismo, la población andaluza de esta especie en peligro de extinción está sujeta a un declive moderado a causa de una tasa de mortalidad adulta inusualmente elevada, motivada principalmente por el uso ilegal de cebos envenenados, colisiones con parques eólicos y electrocuciones. A ello hay que sumar las molestias que se originan durante el periodo de cría, básicamente producidas por escaladores aunque también por obras forestales, que inciden de manera negativa en el éxito reproductor.

Con el fin de paliar esta situación, la Consejería ha desarrollado un programa de actuaciones con el objetivo de variar la delicada situación que atraviesa esta rapaz, provocada fundamentalmente por causas antrópicas. Esta estrategia está basada en el control de la población reproductora y en la ejecución de las actuaciones necesarias para conseguir la supervivencia de los individuos, la salvaguarda de sus territorios de cría y una reproducción con éxito.

Por otra parte, entre las medidas que llevan a cabo destacan los trabajos de seguimiento de la población reproductora, marcaje de pollos e inmaduros para estudiar su pervivencia y movimientos migratorios, aporte de alimentos en muladares o un estudio sanitario de la población. A esto hay que añadir la colaboración que mantienen para luchar contra el uso de cebos envenenados el personal técnico de la Estrategia Andaluza contra el veneno de la Junta de Andalucía, los agentes de Medio Ambiente de las Brigadas de Investigación de Envenenamientos de Fauna, el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil y los principales colectivos implicados, el ganadero y el cinegético.

El alimoche, al igual que las otras aves necrófagas, es muy beneficiosa ya que al alimentarse de carroña reduce el riesgo de epizootias y ayuda a controlar riesgos epidemiológicos de numerosas especies silvestres, cinegéticas o ganaderas susceptibles al contagio de enfermedades por exposición a cadáveres de otros animales, especialmente de grandes mamíferos. Es también la más pequeña de las cuatro rapaces estrictamente carroñeras europeas y una de las más oportunistas en cuanto a su ecología trófica, alimentándose de cualquier tipo de carroña (mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios), basuras domésticas, excrementos e insectos, lo cual la hace muy vulnerable al veneno, la principal causa de mortalidad.

Por último, la presencia de esta especie, es además, un recurso de interés para el turismo ornitológico y, por ello, para el desarrollo socioeconómico de las áreas rurales donde se encuentran estas aves.

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