El cardenal Carlos Amigo presidirá la misa del primer aniversario de la muerte de Fray Leopoldo como beato

Carlos Amigo Vallejo
EP
Actualizado 07/02/2011 15:36:39 CET

GRANADA, 7 Feb. (EUROPA PRESS) -

El cardenal franciscano Carlos Amigo Vallejo, arzobispo emérito de Sevilla, presidirá la misa de conmemoración de la muerte de Fray Leopoldo, de la que se cumplirán 55 años el próximo 9 de febrero, en la que será el primer aniversario que se celebra después de que el fraile capuchino fuera nombrado beato.

Los capuchinos andaluces quieren aprovechar esta fecha para además presentar una nueva publicación sobre Fray Leopoldo, que es el fruto de la fusión entre el boletín que se edita sobre su figura y la revista religiosa más antigua de Andalucía, 'El adalid seráfico', que fue fundada en 1900 por el Padre Ambrosio de Valencina, han informado los Capuchinos en una nota.

Fray Leopoldo fue beatificado el pasado 12 de septiembre en un acto que tuvo lugar en la Base Aérea de Armilla (Granada) al que asistieron más de 60.000 personas. Culminaba así un proceso iniciado hace ya 64 años, y que tuvo como consecuencia primera que la Iglesia instituyera el 9 de febrero, fecha de su muerte, como el día del beato Fray Leopoldo.

Al altar habilitado para la ceremonia acudieron unos 150 religiosos, entre ellos el arzobispo titular de Sila y prefecto de la Congregación para la Causas de los Santos, Angelo Amato, el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, el vicepostulador de la Causa, fray Alfonso Ramírez, el cardenal arzobispo emérito de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, y el cardenal arzobispo de Toledo y prefecto de la Congregación del Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, monseñor Antonio Cañizares, el arzobispo castrense Juan del Río, y el arzobispo guatemalteco, de Santa Rosa de Lima, Bernabé Sagastune, entre otros.

Nacido en el pueblo de la Serranía de Ronda de Alpandeire (Málaga) el 24 de junio de 1864, Francisco Tomás, Fray Leopoldo, se dedicó en su niñez a cuidar un pequeño rebaño de ovejas y cabras y a arar la tierra, y años más tarde, el 16 de noviembre de 1899, tomó el hábito de los capuchinos en Sevilla, donde continúo trabajando en el huerto de los frailes.

En el otoño de 1903 se trasladó a Granada y desde un principio desempeñó el oficio de hortelano, con estancias alternativas en los conventos de esta ciudad, Sevilla y Antequera. En 1914 regresó para quedarse definitivamente a Granada. De limosnero, recorrió los pueblos de Andalucía Oriental y en ocasiones llegó a ser insultado y apedreado, aunque su devoción, especialmente por la Virgen, no cesaba. De hecho, cuando alguien le pedía un favor, siempre instaba al peticionario a rezar tres Ave Marías.

Tres años antes de su muerte cayó rodando por unas escaleras y sufrió fractura de fémur, y, tras una convalecencia hospitalaria, consiguió volver a caminar con ayuda de dos bastones y continuar con su vida contemplativa, pero ya en el convento. Fray Leopoldo falleció en la mañana del 9 de febrero de 1956, y multitud de fieles acudieron al convento a darle su último adiós. Desde entonces, cada año miles de devotos visitan la cripta en la que descansan sus restos, junto a los Jardines del Triunfo, en Granada capital.

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