Un coche mal aparcado junto a un cuartel provoca el despliegue de un dispositivo de los Tedax en Motril

Actualizado 21/08/2009 19:56:47 CET

MOTRIL (GRANADA), 21 Ago. (EUROPA PRESS) -

Un vehículo mal aparcado junto al cuartel de la Guardia Civil en Motril (Granada) ha provocado el despliegue de los técnicos especialistas en desactivación de artefactos explosivos (Tedax) al activarse la alarma por posible coche bomba, situación que ha provocado el pánico durante una hora en la zona sur de la localidad costera.

Policía Nacional, Bomberos, Guardia Civil, Policía Local y Protección Civil tomaron durante ese tiempo la Avenida de Salobreña, si bien el suceso quedó finalmente en falsa alarma tras que los Tedax actuaran y apareciera la dueña del coche.

Vecinos del a zona aseguraron a Europa Press que el coche, un Toyota negro, estaba aparcado junto a la casa cuartel desde primera hora de esta mañana. El hecho de estacionar de forma incorrecta y en un lugar prohibido hizo a los agentes que se encontraban en el lugar realizar una primera inspección del vehículo. Los nervios llegaron cuando, tras comprobar la matrícula del vehículo, los efectivos se dieron de cuenta de que la placa identificativa no correspondía a un vehículo de ese fabricante ni al modelo, sino que se trataba de un coche de Palma de Mallorca con matrícula del País Vasco.

Los agentes pensaron en un primer momento que podría tratarse de un vehículo robado que podría utilizar la banda terrorista ETA para colocar un explosivo tras las últimas detenciones de dirigentes realizadas ayer.

De esa manera, todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y Local montaron inmediatamente un dispositivo que llevó a la unidad Tedax a emplear a un perro especializado para detectar un posible artefacto dentro del vehículo sospechoso. La calle fue acordonada minutos antes y la Policía pidió a los vecinos que se metieran en sus casas y cerraran las ventanas, pero en ningún momento llegó a desalojar los edificios de la zona.

Los Tedax realizaron en ese momento una inspección más a fondo del vehículo tras pedir a los curiosos que se alejaran y que el perro olfateara el resto de los coches aparcados en la calle.

Finalmente los agentes abrieron el coche cuando apareció su dueña, una joven que había dejado el coche aparcado en el lugar por desconocimiento. La mujer explicó a la policía que había un error con su matrícula, puesto que a la hora de registrarla bailaron las cifras, es decir los dos primeros dígitos los pusieron como tercero y cuarto y estos como primero y segundo. Una vez realizadas las comprobaciones oportunas, todo volvió a la normalidad a las tres y media de la tarde.

Rafael Catalá

Rafael Catalá

Ministro de Justicia

28/11/2017

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