El Ayuntamiento y El Refugio del Burrito acuerdan desarrollar en el zoo un programa de asinoterapia

Actualizado 21/07/2008 16:21:42 CET

CÓRDOBA, 21 Jul. (EUROPA PRESS) -

La alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar (IU), y el apoderado de la asociación El Refugio del Burrito, Iván Salvia, firmaron hoy un convenio de colaboración cuyo objeto es la puesta en marcha, en las dependencias del Zoológico de Córdoba, de un programa de asinoterapia (terapia asistida con asnos) dirigido a colectivos de discapacitados físicos, psíquicos o sensoriales.

Según explicaron hoy en rueda de prensa Aguilar y Salvia, con este acuerdo se cumplen los fines de El Refugio del Burrito, asociación subsidiaria en España de la asociación inglesa 'The Donkey Sanctuary' y que tiene como cometido fundamental el rescate y el cuidado de burros para su conservación en óptimas condiciones de bienestar. A ello se suma que, tanto dicha asociación como el Zoológico de Córdoba, han establecido entre sus líneas de actuación la prestación de servicios a la comunidad relacionados con la vida animal, entre los que se encuentran la atención a personas con discapacidad física, psíquica o sensorial.

Esta es la razón por la que se llevarán a cabo en el zoo cordobés, de forma gratuita y a partir del próximo septiembre, los citados programas de terapia asistida con animales, en este caso mediante el empleo de cuatro pollinos, los cuales, a través de los correspondientes convenios específicos con colectivos y asociaciones cordobesas, tendrán como beneficiarios a los discapacitados, pues ya se ha demostrado que la asinoterapia es eficaz en el tratamiento de estas personas.

Las experiencias a este respecto se están llevando a cabo en otros centros desde mediados de la década de los años 60 del pasado siglo, que es cuando empiezan a efectuarse investigaciones en ese campo y que han determinado que estos programas están dirigidos hacia el tratamiento de un amplio abanico de síndromes y patologías, y los animales actúan como catalizadores de los beneficios obtenidos.

Se parte de la base de que el burro posee unas propiedades terapéuticas intrínsecas a su etología, en tanto que se trata de un animal paciente, relajado, de movimientos lentos, de carácter curioso y afable, inteligente, poseedor de una admirable memoria y gran colaborador, características que hacen de él un recurso perfecto para llevar a cabo diferentes terapias en un amplio abanico de edades y, sobre todo, para el tratamiento de disfunciones psicomotoras, sensoriales y sociales.

Rafael Catalá

Rafael Catalá

Ministro de Justicia

28/11/2017

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