Ecologistas en Acción afirma que agentes de Medio Ambiente recurren la asociación al desconfiar de la Junta

Actualizado 31/08/2007 14:14:51 CET

CÓRDOBA, 31 Ago. (EUROPA PRESS) -

La Asociación de Ecologistas en Acción en Córdoba afirmó hoy que, de una forma generalizada en los últimos años, está recibiendo "llamadas de agentes de Medio Ambiente para canalizar determinados hechos presuntamente constitutivos de faltas administrativas o ilícitos penales, ante su desconfianza en los cauces internos" de la Consejería de Medio Ambiente.

A través de un comunicado, Ecologistas en Acción afirmó que "el desánimo y el desencanto cunden entre los agentes de Medio Ambiente y del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil y las personas que llevan trabajando desde hace décadas en organizaciones ambientalistas", ya que, "tras arduas jornadas de duro trabajo y tras laboriosas investigaciones, en el caso de los agentes del Seprona y de Medio Ambiente, su esfuerzo casi nunca obtiene el fruto esperado, que no es otro que la sanción de las conductas lesivas para el medio ambiente y la restauración del daño causado".

Ante esta situación, "no son pocos los que piensan que la Consejería de Medio Ambiente hace una auténtica dejación de funciones y da un trato de favor a un determinado sector de la sociedad", siendo ésta "una opinión que va ganando terreno incluso dentro del propio organismo, donde numerosos funcionarios, siempre en privado, reconocen este deplorable estado de cosas y admiten que existe una clara disociación en el seno de la Consejería de Medio Ambiente entre los objetivos meramente técnicos y los fines políticos y de imagen".

Eso es lo que, según Ecologistas en Acción, ha llevado a que los agentes de Medio Ambiente recurran a miembros del colectivo ecologista para que éstos denuncien las supuestas agresiones al medio ambiente, ya que entienden que la Consejería de Medio Ambiente "tiene como finalidad política principal la de mantener dentro de unos determinados márgenes el impulso conservacionista, controlando que la exigencia de respeto al medio ambiente que crece y se afianza progresivamente en la sociedad no dañe determinados intereses".

Para conseguirlo, la Junta "utiliza armas sutiles, como el cansancio y el desgaste de las fuerzas que considera adversas, incluso las de sus propios agentes, y otras no tan sutiles, como el miedo que mantiene calladas las voces críticas de dentro y de fuera, el miedo a la persecución encubierta y a la persecución legal, mediante el omnímodo poder coercitivo de la Administración pública".

Se trata, según el grupo ecologista, de "una velada amenaza, una tácita censura que recluye las críticas en una cautela temerosa y que obliga a referirse a las verdades claras, a las que ofrecen los hechos, por medio de artificios retóricos, porque, eso sí, nunca existen o no pueden obtenerse las pruebas que, como escudo protector, permiten recurrir al amparo de esa última instancia que es la jurisdicción penal".

En este sentido, Ecologistas en Acción aseguró que "los expedientes se eternizan y se diluyen en ese maremagno administrativo que es la burocracia, de manera que las agresiones medioambientales, cuando no quedan impunes, se saldan en la mayoría de los casos con sanciones ridículas que hacen pensar al infractor que merece la pena asumir tan exiguo coste y continuar haciendo lo que a su interés convenga, y la misma suerte corren la mayoría de las iniciativas que, en ese sentido, parten de las organizaciones ecologistas y de la ciudadanía en general".