Enresa ha iniciado el almacenamiento de residuos de muy baja actividad en la celda 29 de El Cabril

Actualizado 12/10/2008 13:59:52 CET

CÓRDOBA, 12 Oct. (EUROPA PRESS) -

Aunque fue el pasado junio cuando el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio dieron luz verde a Enresa para la puesta en marcha en El Cabril de la celda 29, no ha sido hasta este mes cuando "ha entrado en operación" esta nueva instalación complementaria para almacenar residuos radiactivos de muy baja actividad.

Según dijeron a Europa Press fuentes de la citada Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa), que gestiona en el Norte de la provincia de Córdoba el almacén centralizado de residuos de baja y media actividad de El Cabril, fue el pasado 1 de octubre, en concreto, cuando se procedió a almacenar los primeros residuos de muy baja actividad en dicha celda, construida especialmente para tal fin.

La nueva instalación, ahora operativa, está concluida desde primeros de año y es la primera de las cuatro previstas que acogerá los citados residuos radiactivos de muy baja actividad, procedentes de incidentes en acerías -como los sucedidos en Acerinox o Siderúrgica Sevillana en 1998 y 2001, respectivamente- o como consecuencia del desmantelamiento de centrales nucleares, entre otros.

La entrada en funcionamiento de esta estructura, según Enresa, supone uno de los logros más importantes de dicha empresa pública, que da respuesta así a diversas resoluciones parlamentarias destinadas a que España dispusiera, al igual que otros países, de una instalación específica para este tipo de residuos, de escasa contaminación radiológica, de forma que no supusiera una pérdida del valor estratégico de las estructuras de almacenamiento disponibles para residuos de mayor actividad.

La solución que aporta Enresa a los residuos radiactivos de muy baja actividad es tecnológicamente distinta a la de los residuos de baja y media actividad, ya que, debido a las características de estos materiales, las barreras de hormigón son innecesarias.

La nueva estructura que ahora ha entrado en funcionamiento tiene una capacidad de 33.000 metros cúbicos y para su operación Enresa dispone de un edificio específico para la manipulación y acondicionamiento de este tipo de residuos, denominado 'edificio tecnológico'. El diseño prevé una durabilidad y eficacia de las barreras de aislamiento de estos materiales superior a los 60 años, que es el tiempo que se requiere para que la radiactividad decaiga a niveles del fondo natural.

La instalación para residuos radiactivos de muy baja actividad, una vez construidas las cuatro celdas previstas, aportará una capacidad total de 130.000 metros cúbicos, pero la radiactividad total a almacenar es tan pequeña que no ha supuesto la modificación del inventario radiológico autorizado para El Cabril.

Francisco Javier Fernández

Francisco Javier Fernández

Consejero de Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía

27/06/2018

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