Un estudio de la UJA revela que las huellas de Santisteban del Puerto son de un reptil bípedo en un ambiente costero

Los investigadores realizan trabajo de campo sobre las huellas.
EUROPA PRESS/UJA
Publicado 21/03/2017 15:39:18CET

JAÉN, 21 Mar. (EUROPA PRESS) -

Un estudio paleontológico liderado por Matías Reolid, profesor del Departamento de Geología de la Universidad de Jaén (UJA), revela que las huellas de Santisteban del Puerto fueron producidas por un reptil bípedo en un ambiente costero.

El trabajo, según ha informado este martes la UJA, ha reinterpretado la morfología de las huellas así como el medio sedimentario en el que se produjeron. Los principales hallazgos conforman una nueva interpretación sobre el mecanismo de formación de estos singulares vestigios, reducen el espectro de sus posibles organismos autores y describen cómo se realizaron en un ambiente marino muy poco profundo.

Las huellas de reptil de Santisteban del Puerto se encuentran en las capas rojas del Triásico de la Cobertera Tabular (de hace aproximadamente 230 millones de años), muy cerca de esta localidad jiennense. El yacimiento en cuestión está compuesto por 26 huellas de pisadas de vertebrados repartidas en un área de aproximadamente 18 metros cuadrados. Su extraña morfología ha dado lugar a numerosas interpretaciones, ya que se salen de cualquier patrón habitual y por ese motivo, tanto su autor como su producción resultan bastante enigmáticos.

El trabajo publicado concluye, a través del análisis detallado de sus relaciones geométricas, que cada una de las huellas se compone de tres depresiones elongadas subparalelas: dos marcas laterales largas y otra más corta en el centro. La marca central aparece en una posición más retrasada respecto a las dos marcas más largas laterales y se introduce en el sedimento con inclinación hacia atrás.

La longitud varía entre 28 y 48 centímetros, mientras que la anchura se sitúa entre 23 y 44 centímetros. Las huellas analizadas se sitúan en la parte superior de una capa de areniscas en la que también se observan madrigueras producidas por invertebrados marinos y numerosos fósiles de bivalvos.

En el estudio se interpreta que las huellas fósiles tridáctilas fueron generadas por reptiles bípedos. Entre los posibles autores se encuentran los dinosaurios carnívoros del grupo de los terópodos y otros linajes de arcosaurios, que incluyen a la familia de los poposauridos.

Estas huellas fueron producidas por tres dedos claramente diferenciados que finalizaban en una garra afilada. Sin embargo, otros rasgos típicos de las huellas de terópodos y de los otros bípedos tridáctilos mencionados, no pueden reconocerse. El dedo central, que en los terópodos es el más largo, es el que da una marca anómalamente más corta y algo retrasada en superficie.

"Esto es lo que ha hecho que estas huellas hayan sido durante mucho tiempo un enigma. Además, las marcas digitales son paralelas y no muestran ninguna relación angular típica entre los dedos", ha manifestado Matías Reolid.

FASE

El estudio detallado de la morfología de las huellas así como de las fases del paso típicas en el caso de los reptiles ha permitido interpretar que representan únicamente la fase en la que los dedos del pie penetran en el sedimento y lo empujan hacia atrás formando marcas subparalelas.

Este tipo de trazas podrían ser explicadas en una situación en la que el autor fuera nadando en semiflotación en un ambiente lo bastante profundo para flotar y sólo ocasionalmente tocar el fondo con la punta de los dedos. La marca central se introduce en la arenisca inclinándose hacia atrás, lo que es coherente con la penetración del dedo central y su salida del sedimento siguiendo el movimiento del animal.

"De este modo, cuando el pie del terópodo salió del sustrato el sedimento fluyó hacia el interior de la huella y dejó una marca central corta, que en muchos casos se hace más profunda de forma inclinada. Los dedos laterales, en el avance hacia delante del pie, tocaron el fondo dejando a ambos lados del dedo central anclado en el sedimento una marca alargada de arrastre con su parte dorsal conforme el pie, sobre todo el dedo central, salía del sedimento. Así, las marcas más superficiales de los dedos II y IV se vieron menos afectadas por el relleno del sedimento fluido", ha añadido el experto.

La opción más probable, según ha añadido, es que estas huellas se deban a diferentes individuos cruzando por una zona habitual de paso en diferentes momentos. El ambiente, en cualquier caso, fue próximo a la costa.

"No se sabe con exactitud quién fue el autor de las huellas pero es muy probable que las huellas de Santisteban del Puerto fuesen producidas por un reptil bípedo de tamaño medio a grande, posiblemente un dinosaurio saurísquio del grupo de los terópodos, aunque no se puede desechar totalmente que pudieran pertenecer a un posposaurio", ha comentado.

DESCARTE

Al hilo y "considerando que el autor fuera un terópodo y teniendo en cuenta la edad de los materiales (230 millones de años) y el gran tamaño de las pisadas, podría tratarse de terópodos ceratosaurios". Una conclusión que descarta anteriores interpretaciones que hablaban de una especie de dinosaurio que se desplazaba a saltos o con una deformación en los dedos del pie.

El trabajo, que además ha contado con la colaboración de Jesús Reolid, investigador de la Universidad de Hamburgo (Alemania) y del Ayuntamiento de Santisteban del Puerto, ha sido publicado en 'Ichnos', la principal revista geológica dedidada al estudio de huellas fósiles a nivel internacional.

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