(Ampliación) La Policía esclarece el homicidio de una mujer en Palma de Mallorca 30 años después

 

(Ampliación) La Policía esclarece el homicidio de una mujer en Palma de Mallorca 30 años después

Actualizado 27/01/2006 12:23:40 CET

El presunto autor fue su amante, que no fue detenido porque el delito ha prescrito penalmente

PALMA DE MALLORCA, 27 Ene. (EUROPA PRESS) -

La Policía ha esclarecido el homicidio de la granadina María Dolores Santiago Palenzuela en Palma de Mallorca 30 años después de su muerte, después de que en junio pasado se hallasen unos restos humanos en el sótano del hotel en el que trabajaba la víctima, informó hoy la Dirección General de la Policía.

Las pesquisas determinaron que el presunto autor del homicidio fue el amante de Palenzuela, un compañero suyo del hotel que estaba casado y que no ha sido detenido al tratarse de un delito penalmente prescrito.

Los hechos se remontan al 11 de enero de 1977, día en el que Palenzuela fue presuntamente asesinada después de comunicarle a su amante que pensaba abandonarle debido a que él no se decidía a dejar a su esposa.

Se cree que esa noche, los dos amantes se citaron en un último encuentro y el hombre la asesinó. Después del crimen, el presunto autor enterró y emparedó el cadáver de Palenzuela en un sótano situado bajo la lavandería del hotel Augusta en la que ambos trabajaban. A esa planta, diáfana y rodeada por jardines, sólo el compañero de Palenzuela y algún otro colaborador del presunto homicida en labores de jardinería y mantenimiento tenían acceso.

Tras el descubrimiento de los restos de Palenzuela, agentes del Grupo de Homicidios de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Baleares en colaboración con la Brigada Provincial de Policía Científica y las Comisarías Generales de Policía Judicial y Policía Científica reiniciaron las pesquisas.

Para ello, desenterraron por capas el esqueleto y lo reconstruyeron, fotografiaron la ropa y el reloj de la víctima y seguidamente la Comisaría General de Policía Científica realizó los estudios antropométricos, que determinaron que se trataba de una mujer blanca, de 1,50 metros de estatura y unos 50 años de edad y de análisis del ADN para identificar el cuerpo.

Las primeras investigaciones determinaron que los restos óseos encontrados pertenecían a una persona que había sido víctima de una muerte violenta, ya que el cadáver fue encontrado oculto en un lugar inaccesible, enterrado en una posición encogida, por lo que se descartó la muerte accidental o suicida. En los restos esqueléticos se observaron fracturas en costillas y cráneo, que pudieron ser producidas bien por golpes brutales o por algún tipo de arma.

El siguiente paso fue relacionar todos estos datos con la desaparición del hotel Augusta de una trabajadora llamada M ª Dolores, denunciada por un sobrino suyo. Comprobada la coincidencia de los rasgos antropométricos y edades aportados por la Comisaría General de Policía Científica con los de la denunciada se realizaron los trámites para localizar y contactar en distintos puntos de la Península y Menorca a familiares de la víctima.

Tras recibir la confirmación por parte de la Comisaría General de Policía Científica de que el cadáver pertenece a María Dolores Santiago Palenzuela, se remitió a la Autoridad Judicial y Ministerio Fiscal el atestado, instituciones que señalaron que por el tiempo transcurrido los hechos han prescrito penalmente.

La familia de la víctima ha manifestado su agradecimiento por el trabajo policial que ha permitido resolver el caso. Según informó la Policía en un comunicado, estos allegados consideran que este esfuerzo no ha sido en vano ya que Palenzuela "por fin podrá descansar en paz y recibir sepultura".

RESUMEN DE LOS HECHOS.

A finales del año 70 una sobrina de María Dolores Santiago Palenzuela comenzó a trabajar para la cadena hostelera e intermedió en la colocación de su tía Dolores, soltera, que desde su Granada natal se había desplazado a la isla con la idea de encontrar un trabajo.

En marzo de 1.972, María Dolores inició su actividad laboral en el establecimiento trabajando en la lavandería, que se encontraba situada junto al hotel Augusta, bajo la piscina, a la que se accedía por una calle que circunvalaba la misma. La lavandería, con una única puerta de entrada, constaba de una sola planta en la que se incluían todas las dependencias y maquinarias. En el mismo lugar prestaba sus servicios un hombre con el que entabló una amistad íntima, y que posteriormente se convirtió en su amante.

María Dolores se alojó en una habitación del Hotel Majórica, en la cuarta planta, algo habitual en la empresa, en la que guardaba todas sus pertenencias. Bajo la lavandería del hotel se hallaba una planta, sin acceso desde la lavandería, que se construyó para salvar un desnivel, si bien nunca se destinó a cocheras ni estancias del hotel por no requerir dicho espacio.

Esta planta baja era diáfana y rodeada por jardines. Ningún trabajador del hotel, salvo el compañero de Dolores y algún otro que colaboraba con él de manera ocasional en sus labores de jardinería y mantenimiento tenían acceso al lugar.

Al lograr cierta estabilidad en la relación sentimental, la víctima trató de persuadir a su amante de que abandonase a su legítima esposa o en caso contrario pondría fin a la relación, a lo que su amigo se opuso. Unos días antes de su desaparición, M ª Dolores habló con su sobrino, manifestando su deseo de regresar a Granada y abandonar a su amante.

El día 10-01-1977 ante las amenazas continuas de su amante de hacer una locura si lo dejaba o se lo decía a su esposa, su sobrina le propuso que fuera a vivir a su domicilio en Santa Ponsa. La mujer sufría un profundo ataque de ansiedad, siendo su estado extremadamente nervioso y depresivo.

Entre las 22:00 y las 11:00 horas del día siguiente se produjo el presunto homicidio de Dolores, ya que cuando el marido de su sobrina fue a localizarla no se encontraba en el hotel "Majórica" en el que residía, ni nadie le dio una explicación lógica sobre su ausencia.

En presencia de los familiares y de la gobernanta del hotel Majórica, accedieron a la habitación de Dolores encontrando en ella todos los enseres, dinero, y demás objetos perfectamente ordenados, tal y como ella los tenía habitualmente.

Los indicios racionales apuntan que esa misma noche se citó nuevamente con su amante, y tuvieron lugar, presumiblemente, los hechos que desencadenaron la muerte de María Dolores. Fue enterrada y emparedada en el lugar donde fue hallado el cadáver.

A partir de esa fecha el compañero sentimental comenzó a comportarse de forma extraña y huraña, eludiendo a los familiares de la víctima. El marido de la sobrina de Dolores acudió a él preguntándole si podía aportar algún dato para localizar a la desaparecida. El individuo respondió de forma violenta y agresiva profiriendo todo tipo de amenazas, por lo que aconsejó a su familia que no fuesen a hablar con él por miedo a represalias. Desde ese momento no se tuvieron más noticias de la desaparecida.

Tras recibir la confirmación por parte de la Comisaría General de Policía Científica de que el cadáver pertenece a María Dolores Santiago Palenzuela, se remitió a la Autoridad Judicial y Ministerio Fiscal el atestado, quienes señalaron que por el tiempo transcurrido los hechos han prescrito penalmente.

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