Jaén vive su "fiesta de las letras" con la entrega de los XXVII Premios Literarios de CajaGranada

Actualizado 02/12/2011 21:45:35 CET

JAÉN, 2 Dic. (EUROPA PRESS) -

La capital jiennense vive este viernes su "fiesta de las letras" con la entrega de los ya tradicionales Premios Literarios Jaén de CajaGranada, que alcanzan este año su vigésimo séptima edición. En esta ocasión, los galardonados han sido Julián Herbert, Premio de Novela por 'Canción de tumba'; Ángel Petisme, Premio de Poesía por 'La noche 351'; y Víctor Almazán, Premio de Narrativa Juvenil por 'La venganza de las cajas'.

Junto a los propios ganadores, han participado en el acto celebrado en el Parador de Turismo el vicepresidente primero de la entidad financiera, Luis González, y numerosas personalidades de la cultura y la sociedad jiennense, entre otras, el alcalde de Jaén, José Enrique Fernández de Moya; la delegada del Gobierno andaluz, Purificación Gálvez, y el presidente de la Diputación, Francisco Reyes, tal y como ha informado la caja.

En el acto de entrega de estos Premios Literarios Jaén 2011, el pensador y ensayista José Antonio Marina ha disertado sobre 'La nueva frontera educativa'. En su interesante reflexión, el autor de obras como 'El vuelo de la inteligencia', 'Las culturas fracasadas. El talento y la estupidez de las sociedades' o 'Los secretos de la motivación', ha afirmado que si por algo se caracteriza el ser humano es por educar a sus "crías", pero las cosas están cambiando a una velocidad vertiginosa, cambian los paradigmas y nos enfrentamos a una nueva frontera educativa.

Así, los cambios sociológicos, los avances de la neurociencia y el desarrollo de las nuevas tecnologías deben hacer que nos preguntemos hacia dónde va la educación para estar en las mejores condiciones de adaptarnos a sus requerimientos y necesidades. De este modo, cultura, arte, sociedad, educación y literatura han vuelto a encontrarse en una simbólica ruptura de fronteras, gracias a la fuerza de la palabra de Marina. Y es que los Premios Literarios de Jaén no solo han hecho y hacen historia por sus premiados. Son también inolvidables por las conferencias impartidas por sempiternos autores y pensadores como Francisco Ayala, que en 1995 disertó sobre 'El mito de don Quijote'.

LAS OBRAS PREMIADAS

Por la extraordinaria voz narrativa, genuina y febril, capaz de crear una lengua propia que arrastra al lector sin desmayo, el jurado presidido por Andreu Jaume Eseñat, proclamó 'Canción de tumba', del mexicano Julián Herbert (1971), Premio de Novela 2011. Una obra, editada por Mondadori, que narra la azarosa vida de una prostituta, Guadalupe Chávez, que es a su vez madre del narrador. La enfermedad de Guadalupe conduce al protagonista a sumergirse en su infancia y en su juventud. Al tiempo que indaga en su relación con su madre, con sus propios hijos y con su país, México, asolado por la corrupción, la violencia y la destrucción.

De su lado, en 'La noche 351' --editorial Hiperión--, del zaragozano Ángel Petisme, el lector hallará poesías como 'Papiro', 'La vida secreta de las palmeras' o 'Sospecha'. Premio de Poesía 2011, esta obra fue proclamada ganadora del XXVII Premio CajaGranada Jaén de Poesía por la unidad y la contundencia de una obra que, partiendo de una mirada realista, a veces, dura, toca distintos registros estilísticos. Se trata de un poemario muy actual, comprometido, de denuncia de los abusos de la guerra, aunque alejado siempre de lo panfletario y con poemas muy bellos, según el jurado presidido por Antonio Colinas.

El Premio Jaén de Narrativa Juvenil 2011 ha recaído, por su parte, en Víctor Almazán (1974) por 'La venganza de las cajas' (editorial Montena) de la que el jurado, presidido por la laureada Care Santos, valoró la originalidad del tema, su clara pretensión de huir de los lugares comunes de las literatura para jóvenes y la cercanía del mundo retratado, en el que destaca la relación intergeneracional entre los dos personajes protagonistas.

'La venganza de las cajas' cuenta la historia de Eva, una joven gallega que llega a Madrid a estudiar Comunicación y se instala en la vivienda vallecana de Porto, un viejo ingrato y cascarrabias con ínfulas de conspiración. El tratamiento que hace el autor de los personajes, excepcionalmente trazados, de sus complejas relaciones intergeneracionales así como de la vida contemporánea en una gran urbe como el Madrid del siglo XXI y, sobre todo, la disección que realiza del medio televisivo hacen de ella una "novela adictiva", cuya acción se desarrolla a una altísima velocidad y que deja un regusto de lo más agradable una vez finalizada la lectura.

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