La primavera será algo más cálida de lo normal en la mitad sur y con menos lluvias en el suroeste

Publicado 20/03/2018 15:05:40CET

MADRID/SEVILLA, 20 Mar. (EUROPA PRESS) -

La primavera de 2018 será algo más cálida de lo normal en la mitad sur de la Península y en Baleares y parece que las precipitaciones quedarán por debajo de los valores habituales en el suroeste peninsular y en Canarias, según ha informado la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que no observa anomalías respecto a la climatología normal en el resto de España.

La primavera, que llega este martes a las 17,15 horas, sucederá a un trimestre invernal (diciembre de 2017 a febrero de 2018) que ha sido normal pero "muy próximo al límite de frío", con una temperatura media de 7,6 grados centígrados (ºC), lo que supone 0,3ºC por debajo de lo normal, y húmedo en su conjunto, ya que ha llovido un 2 por ciento más de lo normal para este trimestres, según el periodo de referencia 1981-2010.

Así, la portavoz de la Aemet, Ana Casals, ha confirmado a Europa Press que éste ha sido el séptimo invierno más frío en lo que va de siglo y el vigesimoséptimo más frío desde 1965 aunque, en su opinión, "lo más significativo del invierno" ha sido lo húmedos que han sido enero, febrero y marzo. De hecho, ha apuntado que en los primeros quince días del mes de marzo "ha llovido el doble de lo que suele llover en todo el mes" e incluso, en algunos puntos ha precipitado "mucho más".

En concreto, ha precisado que desde el 26 de febrero hasta el 18 de abril en Grazalema se han acumulado 1.200 litros por metro cuadrado. "Esta cantidad tiene un periodo de retorno de 124 años", ha comentado, es decir, que la probabilidad de que esto suceda es una vez cada 124 años.

El porqué de lo lluvioso de este invierno, según la portavoz, se debe al calentamiento repentino de la estratosfera, un fenómeno que suele ocurrir una vez cada dos años en el invierno del hemisferio norte, aunque los grandes calentamientos asociados a este fenómeno suceden una vez cada cinco años.

"El final del invierno ha estado marcado por un calentamiento repentino de la estratosfera que rompió el vórtice polar provocando un cambio drástico del tiempo en Europa y en la Península", ha indicado.

En concreto, ha dicho que la estratosfera ha registrado más de 50ºC de calentamiento y ha provocado variaciones climáticas en Europa y América del Norte.

Las mayores oscilaciones ligadas al calentamiento repentino de la estratosfera provocaron un "invierno riguroso" y con un flujo del Este de origen siberiano asociado a un anticiclón de bloqueo en latitudes altas sobre el Atlántico norte, que desplaza los vientos del oeste, la corriente en chorro de los niveles altos troposféricos y sus borrascas y frentes asociados hacia latitudes más bajas.

En consecuencia, la portavoz ha concluido que "todas las borrascas han pasado por la Península" que ha acumulado un "tren de borrascas" con cantidades importantes de precipitación en la vertiente atlántica.

Así, la última vez que esto ocurrió fue en el invierno de 2009 y 2010 y tuvo "efectos enormes" en Europa que afectaron al transporte y al suministro energético, y en la Península provocó el invierno más lluvioso desde al menos 1965.

En este año, entre febrero y marzo, igual que en diciembre de 2009 se formó en promedio un chorro único atlántico. El chorro resultante entre la superposición de los dos chorros atlánticos, el polar y el subtropical fue más intenso y ha heredado propiedades de ambos. En consecuencia, ha indicado que se ha formado una "senda de borrascas muy estacionaria".

En relación con las consecuencias a largo plazo de esta ruptura del vórtice polar en un contexto de cambio climático, la Aemet apunta a que "la única" conclusión por el momento es que "lo húmedo se vuelve más húmedo y lo seco más seco". Esto apunta que se sucederán fases de varios inviernos de precipitaciones muy escasas, y una fase "húmeda", con uno o dos años de inviernos "muy lluviosos" que aliviarán la sequía.

Sin embargo, la portavoz ha añadido que esta situación en el vórtice polar ha dejado un invierno normal o algo cálido en el centro de Aragón, sur de Cataluña, Comunidad Valenciana y Región de Murcia, mientras que predominó el carácter frío o muy frío en el resto del territorio peninsular.

En Baleares este ha sido un invierno frío mientras que en Canarias resultó entre frío o muy frío. Las anomalías térmicas se situaron en 0ºC en la mayor parte del tercio este peninsular, aunque en la mayoría de las zonas la anomalía estuvo entre 0 y -1ºC , si bien se alcanzaron anomalías de hasta -2ºC en puntos de Andalucía, sur de Castilla-La Mancha, Extremadura y en las zonas altas de Canarias.

INVIERNO FRÍO Y HÚMEDO

Por meses, el invierno comenzó con un diciembre frío (0,4ºC por debajo de lo normal); siguió con un enero cálido (1,1ºC más de lo normal) pero a continuación, febrero resultó "muy frío" (1,6ºC más frío). De hecho, este ha sido el sector febrero más frío desde 1965 y el tercero más frío del siglo XXI, por detrás de 2005 y 2012.

Casals ha subrayado también que los episodios fríos en esta estación fueron "frecuentes" y se ha referido a los de los días 1 a 7 de diciembre de 2017; los días 6 a 15 de enero; y los de los días 1 al 14 de febrero y del 21 al 28 del mismo mes.

En concreto, las temperaturas más bajas de este invierno se alcanzaron en Molina de Aragón (Guadalajara), con -12,8 grados centígrados; Ávila, con -11,4ºC el 9 de enero; Teruel con -11ºC el 8 de febrero y el Puerto de Navacerrada, con -10,5ºC el mismo día. Además, las heladas fueron "frecuentes" en las mesetas y zonas de montaña y ha destacado los 67 días de helada en Molina de Aragón y 63 días en Salamanca-aeropuerto.

También hubo episodios cálidos en este invierno, entre los días 1 y 4 de enero y los días 21 y 22 de enero, cuando se alcanzaron 28,1ºC en Tenerife-aeropuerto el 2 de enero y 26,6ºC en Valencia el 22 de enero.

Respecto a las precipitaciones, la portavoz ha precisado que en su conjunto este ha sido un invierno húmedo, ya que se ha alcanzado una precipitación media de 202 litros por metro cuadrado, un 2 por ciento por encima del valor medio del trimestre. La estación comenzó con un diciembre normal y le siguieron un enero y febrero húmedos y lo que va de marzo, está resultando también "muy húmedo".

Por zonas ha tenido un carácter muy húmedo en las regiones cantábricas, Navarra, La Rioja, en algunas zonas del norte de Cataluña y de Baleares, así como en pequeñas áreas de Segovia, Albacete y Alicante. Casals ha añadido que ha alcanzado la categoría de "extremadamente húmedo" en zonas del norte de Asturias, Cantabria, País Vasco y Navarra frente a Almería, donde la estación ha sido muy seca.

En concreto, ha incidido en que en el norte del País Vasco y de Cantabria se han más que duplicado los valores normales de lluvia. Por el contrario, no se ha llegado a tres partes del valor normal (75%) en el noroeste de Castilla y León, Extremadura, gran parte de Andalucía, este de Gerona, norte de la Comunidad Valenciana y algunas zonas de Murcia y Teruel. En Almería, en el litoral de Málaga y Granada, sin embargo no ha llovido la mitad de lo normal.

La portavoz ha incidido en los frecuentes episodios de precipitación en este invierno y ha apuntado que la precipitación más alta en un observatorio principal ha sido los 104 litros por metro cuadrado en Santiago de Compostela el 10 de diciembre; 94 litros por metro cuadrado en Vigo-aeropuerto el mismo día y 74 litros por metro cuadrado en Huelva el 28 de febrero.

En cuanto a la precipitación acumulada en el trimestre invernal, el máximo se ha alcanzado en San Sebastián, con 821 litros por metro cuadrado, el dato más alto desde que hay registros en 1928. Por último la portavoz ha indicado que buena parte de esta precipitación fue en forma de nieve, con 41 días de nieve en el Puerto de Navacerrada; 31 en Soria; 28 en Molina de Aragón; 26 en Burgos y 21 en Segovia.