Pide perdón por mentir y autoinculparse en la agresión a su expareja sentimental

 

Pide perdón por mentir y autoinculparse en la agresión a su expareja sentimental

La acusada haciendo uso del turno de última palabra
EUROPA PRESS
Publicado 02/12/2016 17:16:05CET

JAÉN, 2 Dic. (EUROPA PRESS) -

La mujer, E.I.F. acusada por el Ministerio Fiscal de un delito de lesiones graves después de que en enero de 2014 reconociera haber golpeado a su expareja sentimental después que éste supuestamente la amenazara con un cuchillo y le dijera que iba a quemar su casa, ha pedido perdón al tribunal encargado de juzgar la causa en la Audiencia de Jaén.

En un primer momento E.I.F. declaró ser la culpable de golpear con un palo a su expareja en legítima defensa en un suceso ocurrido en la alcalde de Miller, en Santiago Pontones. Sin embargo, meses después fue su cuñado, D.P.S., el que acabó autoinculpándose por estos mismos hechos y por eso han acabado los dos sentados en el banquillo ya que finalmente la víctima acabó falleciendo como consecuencias de las secuelas del traumatismo creaneoencefálico que le provocó el golpe.

En su último turno de palabra ante el tribunal, E.I.F. ha indicado que se autoinculpó porque "me sentía en la obligación moral de sacar la cara por mi cuñado" ya que según ella el golpeó a la víctima por defenderla a ella con el agravante de su cuñado y el fallecido mantenían una enemistad manifiesta.

El juicio que comenzó el pasado 2 de noviembre ha quedado este viernes visto para sentencia ya que tuvo que ser suspendido en dos ocasiones por la incomparecencia de un perito que finalmente ha declarado por videoconferencia.

E.I.F., para la que el fiscal reclama diez años de prisión, declaró en el juicio que la noche del 14 de enero de 2014 recibió un mensaje telefónico de su expareja diciendo que si no salía inmediatamente de la casa ardería su casa y su coche. Así lo hizo, no sin antes avisar a su hermana y a su cuñado de lo que estaba ocurriendo. Fue su hermana la que también pidió ayuda a la Guardia Civil antes de salir a ver qué ocurría.

Cuando salió a la calle, según ha declarado la acusada, vio a su expareja, de 62 años, con un cuchillo en la mano y con una hoguera prendida. Cuando intentó pedir ayuda, él la amenazó con pegarle dos tiros y fue en ese momento cuando su cuñado llegó y le dio por detrás un fuerte golpe con un palo que le alcanzó la espalda y la cabeza dejándolo inconsciente.

Ella ha reconocido ante el tribunal que se autoinculpó porque conocía la enemistad de su cuñado con su expareja y además porque "me sentía en la obligación moral de defender a mi cuñado y de sacar la cara por él".

Su cuñado, para el que el fiscal reclama nueve años de cárcel por un delito de lesiones graves, se ha acogió durante el juicio a su derecho a no declarar y tampoco se ha pronunciado este viernes cuando el tribunal le ha dado la última palabra.

Tras lo ocurrido esa noche, la acusada dijo que avisó a los servicios sanitarios y a dos vecinos que trasladaron al hombre herido hasta el interior de una vivienda. Según los testigos, una vez en el interior, el hombre se recuperó e incluso se levantó y anduvo por sus propios medios pero no consiguió articular palabra y continuó desorientando.

El médico que lo asistió ordenó su traslado al centro de salud donde tras examinarlo le dio el alta y el hombre se fue a descansar. Al día siguiente, el hombre empeoró y fue trasladado hasta un centro hospitalario donde se reveló que presentaba un traumatismo craneoencefálico con edema cerebral y varios focos hemorrágicos que le llevaron a entrar en coma.

Tras meses hospitalizado y en coma, el herido, cirujano de profesión y en ejercicio cuando ocurrieron los hechos, quedó totalmente impedido hasta el punto, según ha declarado el forense, que presentaba un enlentecimiento patológico y una falta de combinación motora, así como desorientación temporal. Nunca llegó a recuperarse y tras la aparición de otras patologías recurrentes acabó falleciendo.

El Ministerio Fiscal ha mantenido hasta el final que los dos acusados urdieron un plan para justificar la agresión. En esta estrategia, según ha apuntado la fiscal, la acusada se autoinculpó haciéndose pasar por una víctima de violencia de género que se defiende de su expareja.

En la escena del suceso nunca se llegó a encontrar ni el palo con el que supuestamente se asestó el golpe a la víctima, ni el cuchillo con el que supuestamente amenazó a la acusada.

Las defensas de los dos acusados reivindican la libre absolución de ambos por entender que todo se hizo en legítima defensa y que en el fatal desenlace tuvo que ver que no se le prestó una asistencia médica adecuada desde el principio.

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