UGR crea un sistema para averiguar si los enfermos con traumatismo craneoencefálico fingen para percibir indemnización

Actualizado 10/05/2007 18:39:55 CET

El 40 por ciento de los pacientes con esta lesión simula depresión o dolor de cabeza

GRANADA, 10 May. (EUROPA PRESS) -

Científicos de la Universidad de Granada han desarrollado un sistema para averiguar si los enfermos con traumatismo craneoencefálico a consecuencia de un accidente fingen para recibir un beneficio económico, indemnización, ya que se ha detectado en un estudio que la mitad de ellos lo hacen.

Según informó la UGR en una nota remitida a Europa Press, cuatro de cada diez pacientes con esta lesiones simulan trastornos cognitivos como depresión, dolor de cabeza o ansiedad y hasta ahora era difícil identificarlo.

De hecho no existían ningún sistema fiable en España que permitiera saber cuando una persona estaba fingiendo sus síntomas, de ahí la enorme importancia de este estudio, realizado por el departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la UGR, que ha elaborado la doctora Raquel Vilar López.

Éste ha proporcionado a los profesionales sanitarios españoles una serie de herramientas fiables para comprobar empíricamente cuándo un paciente miente al afirmar que sus problemas de memoria lo incapacitan para incorporarse de nuevo a su entorno laboral, por ejemplo.

El trabajo de esta investigadora ha validado una serie de 'test' que, aplicados al enfermo sin que éste sea consciente de ello, permite detectar qué pacientes son simuladores y cuáles no. Estas pruebas neuropsicológicas se incluirían dentro de una batería de diversas pruebas neuropsicológicas de tres horas de duración, que valora otros aspectos cognitivos del paciente, con el fin de "disimularlas" y obtener así la información deseada.

Según explicó Raquel Vilar López, su investigación ha adaptado una serie de pruebas que ya existían en Estados Unidos --país de larga tradición en el campo de la neuropsicología-- al escenario español, ya que las pruebas neuropsicológicas "no pueden extrapolarse, sin más, de un contexto a otro", aunque el porcentaje que simula en España y en EE.UU. es similar.

El trabajo ha incorporado, además, un método que ha adquirido gran popularidad en los últimos tiempos gracias a varios programas televisivos: el polígrafo o detector de mentiras. Se trata de un instrumento de registro de respuestas fisiológicas que registra la presión arterial, el ritmo cardíaco, la tasa respiratoria y la respuesta galvánica de la piel.

Vilar López utilizó esta herramienta con un grupo de 80 alumnos de psicología que empleó como "grupo de análogos", es decir, dado que ningún simulador reconocería serlo se pidió a una serie de personas sin trastorno alguno que simularan tenerlos para comprobar la validez de la prueba. Los pacientes reales analizados por la doctora fueron 54, pertenecientes a distintos servicios del Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada.

La autora de este trabajo apuntó que, "aunque el polígrafo por sí sólo no tiene rigor científico, sí podría ser un instrumento eficaz si se emplea junto a otras herramientas, como alguna de las pruebas que hemos validado".

Parte de los resultados de su investigación fueron presentados en los últimos congresos de la International Neuropsychological Society y la National Academy of Neuropsychology --los dos organismos más importantes a nivel mundial en el ámbito de la neuropsicología-- además de la prestigiosa revista científica 'Archives of Clinical Neuropsychology'.

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