La acusación compara el fratricidio de La Rinconada con el de Caín y Abel

Actualizado 07/11/2014 15:51:14 CET

SEVILLA, 7 Nov. (EUROPA PRESS) -

La abogada que ejerce la acusación particular contra Francisco G.C., el hombre acusado de matar de tres disparos a su hermano el 16 junio de 2013 en una nave de la agrupación agrícola ganadera 'La Jarilla' de la localidad de La Rinconada (Sevilla), ha asegurado este viernes que este asesinato se cometió "a sangre fría" y lo ha comparado con el de Caín y Abel.

Durante la presentación de su informe final en el juicio con jurado popular que se sigue en la Audiencia Provincial, la abogada que ejerce la acusación en nombre de la viuda y de los tres hijos del fallecido, María José González, ha puesto de manifiesto que, aunque en este caso no hay una prueba "directa" contra el acusado, sí que existen una serie de indicios, como por ejemplo los restos de pólvora hallados en el coche o en su cinturón.

La letrada ha indicado que el móvil del crimen, por el que pide 23 años de cárcel para el acusado por sendos delitos de asesinato y tenencia ilícita de armas, fue la situación económica "desesperada" que vivía y por la que le pedía dinero a distintas personas para evitar la dación en pago de su casa a cuenta de la deuda que mantenía con el empresario y aristócrata Jaime Melgarejo.

Hay que recordar que el aristócrata, el Jueves Santo de 2012, recibió un tiro en la sien por parte de un desconocido cuando estaba parado en un semáforo en el barrio de Los Remedios de la capital hispalense, dándose la circunstancia de que el arma empleada en este intento de homicidio es la misma que la usada en el asesinato.

La acusación ha aseverado, asimismo, que el acusado tenía una pistola de similares características a la usada en el crimen y también a la empleada en el intento de homicidio del empresario.

INDICIOS "CLAROS" Y "ROTUNDOS" CONTRA EL ACUSADO

De su lado, la Fiscalía, que pide para el acusado 22 años de prisión, ha subrayado que existen indicios "claros" y "rotundos" contra el imputado, quien ejecutó un "plan preconcebido" para matar a su hermano en la nave de 'La Jarilla', que "era el lugar idóneo porque se aseguraba que no habría testigos".

Asimismo, el abogado de la defensa, Nicomedes Rodríguez, que solicita la libre absolución de su patrocinado, ha insistido durante su informe final en que no existen pruebas contra él y en que se rompió la cadena de custodia de las distintas pruebas halladas por la Guardia Civil.

Asimismo, y en relación al caso de Jaime Melgarejo, el letrado ha señalado que en su día el caso fue archivado --el juez lo reabrió posteriormente-- y su cliente no fue imputado sino que declaró en calidad de testigo, añadiendo que "hay ciudadanos rumanos jornaleros que son un punto de conexión entre las dos causas".

EL ACUSADO TENÍA "MIEDO" A DECLARAR EN EL JUZGADO

Una vez presentados los informes finales por cada una de las partes personadas en este procedimiento, el acusado ha hecho uso de su derecho constitucional a la última palabra para asegurar que no declaró en el Juzgado "porque le dio miedo" por su mujer y sus hijos, una afirmación que ha hecho entre sollozos que han indignado a los familiares de la víctima presentes en la sala de vistas.

Una vez finalizado el juicio, será el próximo lunes cuando el magistrado presidente entregue el objeto del veredicto a los miembros del jurado popular, que entonces se retirarán a deliberar sobre la culpabilidad o no del acusado.

Durante su declaración en la vista oral, el acusado aseguró que "no mató" a la víctima porque es algo que "nunca ha pensado" y que "nunca" ha tenido un arma" porque es un tema que "no le ha interesado", añadiendo que "los únicos tiros que ha pegado fue en 1985 en la mili", aunque tres testigos aseguraron que sí poseía una pistola.

LA VÍCTIMA "TENÍA MUCHAS DEUDAS"

Francisco relató que el fallecido "tenía muchas deudas" y "se había acostumbrado a dar largas con los pagos", algo que el acusado no compartía, punto en el que precisó que, de hecho, su hermano le debía 30.000 euros, lo que le llevó "en varias ocasiones" a instarle a "ajustar cuentas".

Hay que recordar que la Fiscalía sostiene que el acusado mató a su hermano tras mantener "fuertes rencillas y casi nulas relaciones desde hacía años, a raíz de graves problemas de índole económica", pero el acusado insistió en que no lo mató, aunque sí reconoció que su hermano le debía dinero y que él se lo reclamó en varias ocasiones.

Asimismo, y durante su declaración, el imputado añadió que el fallecido también le debía 25.000 euros a su madre, quien de hecho le llegó a pedir el dinero "para que me diera a mí la mitad" y así poder solventar los problemas económicos que tenía.

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