El acusado de abuso sexual contra el nieto de su expareja afirma que "no lo ha tocado nunca"

Exteriores de la Audiencia Provincial de Sevilla
EUROPA PRESS - Archivo
Publicado 15/03/2018 15:24:13CET

SEVILLA, 15 Mar. (EUROPA PRESS) -

El varón, de 78 años de edad, acusado como presunto autor de un delito continuado de abuso sexual a un niño, menor de tres años y nieto de la que era su pareja, ha negado este jueves los hechos durante la celebración de la vista oral en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Sevilla, asegurando que "no lo ha tocado nunca".

Para este varón, identificado como Juan C.B., el Ministerio Fiscal solicita la pena de seis años de prisión con accesoria legal de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena. Además, pide una pena de prohibición de aproximarse al menor y a su domicilio a menos de 300 metros durante ocho años, así como la prohibición de comunicarse con él mismo por el mismo tiempo.

Igualmente, el fiscal pide al acusado indemnizar, como responsable civil directo, al menor a través de sus representantes legales, su padres, en la cantidad de 6.000 euros por los perjuicios ocasionados. La acusación particular se ha adherido a la petición del Ministerio Público.

Además, según la Fiscalía, no concurren en el acusado circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal sobre los hechos investigados, que tuvieron lugar desde 2011 hasta febrero de 2012 y cuya instrucción se llevó a cabo en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Coria del Río (Sevilla), a raíz de la denuncia presentada ante la Guardia Civil por los padres del niño en julio de 2014.

El padre del menor, en su declaración, ha ratificado, como antes ha hecho la madre, la denuncia de 2014. El progenitor ha narrado que el niño en 2014 le dijo textualmente que "había visto la 'pilila' de Juan -el acusado-- y que se había hecho pipí en su cara", lo que el padre interpreta como que el procesado "eyaculó".

Además, le contó que en la habitación del ordenador el acusado "le bajó los pantalones", pero el menor "forcejeó con él y éste le metió el puño en la boca para que no gritará y el niño le mordió". El procesado, según el padre, se quedaba "bastantes" veces "a solas" con su hijo y que "le chupaba por todo el cuerpo".

"ANIMADVERSIÓN SEVERA A PAPA NOEL"

A partir de 2012, tras observar el comportamiento del menor, que "huye" del encausado cuando lo ve, le prohíben a éste entrar en su domicilio, decisión que también toman con la abuela en 2014, pues éstos continúan viéndose hasta 2015 y los padres creen que pudo seguir viendo al menor. La madre del menor le traslada a su suegra que a el niño no le gusta que su pareja le chupe y ésta se lo traslada al acusado, quien "se apartaba a otras zonas" con el pequeño.

En la Navidad del año 2011 al 2012, cuando supuestamente comienzan los hechos
investigados, el acusado se vistió de Papa Noel para sorprender a la víctima y a sus primos. Desde entonces, el menor desarrolló una animadversión "severa" hacia esta figura, como ha relatado en el juicio su padre y la psicóloga que emitió un informe sobre el niño.

A pesar de que desde 2012 la madre del padre y pareja del acusado detectan comportamientos "extraños" en el menor como hostilidad hacia los varones adultos, no es hasta dos años más tardes cuando denuncian, un actitud considerada "pasiva" por la psicóloga. Es en 2014, según el progenitor, cuando el menor "verbaliza" en dos momentos hechos que había sufrido.

En una ocasión dice que "Juan se hizo pipí en los pantalones", lo que el padre entiende como que "eyaculó". En otro momento, el menor, tras llegar de la feria y cuando los padres estaban poniéndole el pijama, dice "no, Juan, no me bajes los pantalones", confesión que ha provocado que el padre interrumpa su declaración en el juicio.

El acusado, en su declaración, ha señalado que mantenía una relación con la abuela del menor desde 1998 y que no convivían juntos aunque sí se iban a vivir a la casa de uno u otro indistintamente, acudiendo una o dos veces a la semana a la casa de los padres del menor a visitarlo por las tardes. "Una sola vez nos hemos quedado con el niño solos", ha aclarado.

"COMO SI FUERA MI NIETO"

Juan, que ha admitido que trataba al niño "como si fuera su nieto", ha negado que hubiese tocado al menor en la su zona genital y anal. "No lo he tocado nunca", ha asegurado, precisando que sólo "jugaba" con él. El procesado, que tiene tres niños, cinco nietos y un bisnieto, ha señalado que desde 2012 no ha vuelto a ver al niño, aunque con la abuela sí ha mantenido la relación hasta 2015, quien llegó a comentarle que a la madre del menor no le gustaba que "besuqueara" a éste.

Según se ha contado en el juicio, la expareja del procesado lo acusaba de pederastia", algo que la abuela de la víctima contó a la madre de éste antes de nacer el niño en 2009 y después, y que motivó que decidieran que no volviera a entrar en su domicilio, según han indicado a Europa Press fuentes del caso.

En el juicio también han declarado la madre del menor y la abuela, que recientemente solicitó un régimen de visitas con el menor, después de que los progenitores le prohibieran ir al domicilio. La sentencia, en primera instancia, es desfavorable a esta solicitud.

EL TESTIMONIO DEL MENOR, "COHERENTE"

En su turno, la psicóloga ha ratificado el informe realizado en noviembre de 2014 y ampliado en marzo de 2015, para el que ha contado con las declaraciones ante la Guardia Civil y los informes de los servicios sociales municipales de un ayuntamiento del Aljarafe sevillano, asegurando que el testimonio del menor, a pesar de su corta edad --cuatro años y nueve meses cuando se realizó el estudio--, es "coherente", identificando al acusado y los hechos, diciendo en diversas ocasiones las palabras "chupar la 'pilila'" y que se encontraban solos.

Igualmente, corrobora que el menor ha desarrollado un progresivo rechazo a afectos, a los varones adultos y tiene pesadillas. En este sentido, la psicólogo ha indicado que los testimonios del menor reflejan que los hechos fueron "repetitivos", apuntando el niño que el acusado "era muy pesado".

Ha afirmado que "no cree" que lo narrado por el menor sea fruto de su inventiva, pues "aporta detalles específicos", como que iban al cuarto del ordenador. La primera revelación del menor fue "espontánea", según la psicóloga, ante "el miedo" que le causaba la presencia de una persona vestida de Papa Noel, cuando llegó a decir "es Juan y me chupa la 'pilila'".

En este sentido, la defensa ha hecho constar que en las declaraciones ante la Guardia Civil no se refleja la palabra "chupar". La psicóloga, a preguntas del tribunal, presidido por el magistrado Ángel Márquez, ha explicado que la memoria de un niño de esa edad es de seis a ocho meses, "dependiendo de la carga emocional" del recuerdo, por lo que se evidencian que los hechos fueron "repetitivos", porque lo manifestó dos años después de las primeras sospechas.

El juicio, tras la exposición de las conclusiones por las partes y el visionado del testimonio del menor como prueba preconstituida, ha quedado visto para sentencia.