Analizan la relación entre el triaje enfermero en urgencias y el diagnóstico final emitido por el médico

Actualizado 09/11/2011 16:50:44 CET

SEVILLA, 9 Nov. (EUROPA PRESS) -

Un grupo de profesionales del Hospital Punta de Europa de Algeciras de Cádiz han analizado en un estudio la eficacia del triage enfermero como método para la recepción, acogida y clasificación de pacientes en el servicio de Urgencias, y su posterior relación con el diagnóstico final emitido por el médico.

De hecho, la idea de realizar este análisis surgió de la necesidad de estos profesionales de comprobar hasta qué punto existía correlación entre la clasificación por grado de urgencias que se realiza en la consulta de triage a los pacientes que acuden a las urgencias del centro, y el diagnóstico final emitido por el médico.

Para ello, se tomó una muestra aleatoria de la población atendida en una semana de noviembre del pasado 2010, excluyendo a los menores de 14 años y a las gestantes a término, que no pasan por este sistema de clasificación previo. Los profesionales comprobaron, en cada uno de los casos, el nivel de prioridad que se le había asignado por enfermería según protocolo y el considerado por el médico.

El resultado es que existe una buena concordancia entre ambos, lo cual, a juicio de los autores del trabajo, confirma la utilidad del triage como índice de calidad fundamental en urgencias y se pone de manifiesto la formación de los profesionales de enfermería en este método.

Los autores del estudio tienen previsto presentarlo al próximo congreso de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, que se celebrará la próxima semana, concretamente entre el 17 y el 19 de noviembre, en Málaga.

La clasificación de niveles de gravedad es un método que emplean los sanitarios para la valoración de los pacientes según la rapidez con que necesitan ser atendidos. Así, al llegar el paciente a Urgencias, se les hace una clasificación en función de esa gravedad.

En el 'nivel 1' están incluidas las emergencias o urgencias con riesgo vital inminente, es decir, aquellos pacientes que precise asistencia inmediata por la gravedad de su proceso o por su compromiso vital --parada cardiorrespiratoria, bajo nivel de conciencia, hemorragia digestiva evidente con signos de gravedad, entre otros--.

En el 'nivel 2' se encuentran las urgencias no críticas pero que necesitan de una atención médica en menos de 15 minutos. En el 'nivel 3' están las urgencias demorables, esto es, aquellas que requieren de una atención médica en menos de 30 minutos. Por último, en el 'nivel 4' están las urgencias no objetivables, que serían aquellas en las que el paciente presenta un proceso con escasa o nula gravedad clínica, mínima complejidad diagnóstica y terapéutica y con el alta a domicilio como destino final más previsible.

El estudio ha sido realizado por los enfermeros Carmen Marín Vega y Antonio Bonet, y la doctora Eva García Chacón, con la colaboración de la epidemióloga Elisa Villasevil, quien ha ayudado con el tratamiento de los datos.

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