Asaja alerta de que "los márgenes abusivos de extractoras y el hundimiento de precios colocan al girasol en riesgo"

Actualizado 07/07/2015 8:56:36 CET

SEVILLA, 6 Ago. (EUROPA PRESS) -

La organización agraria Asaja Sevilla ha alertado de que "los márgenes abusivos de las extractoras y el hundimiento de precios colocan al girasol en riesgo de desaparición", por lo que ha recomendado a los agricultores que guarden las pipas a la espera del repunte en la cotización del girasol.

En una nota, Asaja ha indicado que "hasta 40 euros ha caído el precio de la pipa de girasol en poco más de 20 días, los que llevamos de campaña de recolección en Andalucía", de manera que a mediados de julio la tonelada de pipas de girasol cotizaba a 350 euros, "mientras que esta semana por esa misma tonelada no se pagan más de 310 euros, unos precios que son de ruina, que no permiten que el agricultor cubra siquiera sus costes".

Ha explicado que el inicio de campaña "es calcado al de 2013, cuando también se hundieron los precios al inicio de la recolección para remontar después, pero con una pequeña peculiaridad, los precios este año están cayendo aún más que el pasado y se han situado a unos niveles suelo tan bajos que ya sólo les resta subir cuando finalice la campaña de recolección", por lo que Asaja-Sevilla recomienda a los agricultores que "almacenen las pipas en la propia explotación o entregarlas a las cooperativas a la espera de que repunten los precios".

Advierte de que "las consecuencias de la presión de los márgenes abusivos de las extractoras sobre los agricultores ya se están notando".

Así, ha agregado que Sevilla, primera provincia productora de girasol de España, "ha experimentado una caída del 15 por ciento de su superficie de girasol tras el hundimiento de los precios en la pasada campaña", de manera que "de las 164.000 hectáreas que se sembraron en 2013 hemos pasado a poco más de 140.000 en la presente campaña y la tendencia para la próxima puede ser desastrosa, pues si la industria extractora no paga un precio que garantice una mínima rentabilidad los agricultores buscarán un cultivo alternativo, lo que puede resultar tremendamente perjudicial para las propias extractoras, especialmente para aquellas que desarrollan su actividad en comarcas agrarias del interior de España".

Ha apuntado que "similar es la caída de la superficie a nivel regional", de manera que Andalucía "ha perdido en un año 34.000 hectáreas al pasar de las 321.000 de la pasada campaña a las 287.000 de ésta".

Asaja Sevilla lamenta "la falta de sensibilidad y de sentido común de la industria extractora, que carece de visión sectorial, pues dado que su capacidad de molturación duplica la capacidad de producción de nuestro país y su actividad depende fuertemente de las importaciones y de las eventualidades de los envíos de materia prima, en muchos casos cultivada en zona de conflicto, debería ajustar sus márgenes y reforzar su apuesta por la producción nacional para cubrir al menos el 50 por ciento de sus necesidades con pipas producidas en España".

La organización ha explicado que los productores andaluces de girasol "afrontan su tercera campaña consecutiva en pérdidas, tras la sequía de 2012 y la campaña de bajos precios de 2013, la de 2014 tampoco ha arrancado con buenas perspectivas, pues los precios de ruina con que inician la compra las extractoras dejan de nuevo a las explotaciones de girasol por debajo del umbral de rentabilidad".

Ha indicado que "si bien las perspectivas al inicio de campaña eran otras, dado que los precios del aceite de girasol y de la torta se mantenían a unos niveles aceptables en el mercado internacional y la evolución agronómica del cultivo, a pesar de una primavera corta de agua, ha sido buena y se ha visto además favorecida por las temperaturas suaves de junio y julio que han propiciado una excelente granazón de la pipa".

Por ello, se estima que la producción andaluza superará las 350.000 toneladas, lo que supone que la media de producción se situará ligeramente por encima de los 1.200 kilos por hectárea, una producción media que "en una situación normal de mercado debería dejar beneficios en la explotación", pero que advierte de que "con el precio de ruina al que han abierto las extractoras para cubrir costes se necesita producir más de 1.300 kilos de girasol por hectárea, lo que deja a muchas explotaciones en pérdidas".

Asaja Sevilla ha hecho un triple llamamiento, en primer lugar a la industria extractora, a quien quiere advertir de que mantendrá "una actitud vigilante", de forma que "ante cualquier sospecha de pacto, acuerdo o movimiento especulativo, se trasladarán los hechos a la autoridad competente".

En segundo lugar ha hecho un llamamiento al agricultor, a quien insta a que "no venda por debajo de precio del mercado, que viene marcado por el valor del aceite y de la harina, que es el que indica el suelo al que las extractoras tendrán que comprar la pipa de girasol para abastecer sus necesidades". Asaja Sevilla recomienda a los agricultores que "guarden la cosecha y no la entreguen hasta que el precio no remonte".

En tercer lugar, Asaja ha hecho un llamamiento, si las extractoras continúan con su política de precios bajos, a los propios consumidores y sus organizaciones, para que "demanden una bajada proporcional del precio del aceite de girasol en los supermercados y puntos de abastecimiento, puesto que en caso contrario, sería la industria la que estaría obteniendo un beneficio desproporcionado a costa de agricultor y del consumidor".

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