Asenjo insta a "no permanecer ajeno" ante "el alarmante incremento" de la violencia contra las mujeres

Juan José Asenjo
EUROPA PRESS
Actualizado 13/07/2012 17:18:22 CET

SEVILLA, 13 Jul. (EUROPA PRESS) -

El arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, ha hecho un llamamiento a "no permanecer ajeno ante el alarmante incremento de la violencia que se registra en el ámbito familiar, que afecta a los mayores y a los no nacidos, pero que se centra también, de forma no marginal, con las mujeres maltratadas". En su carta del próximo domingo, subraya el "dramático crecimiento de los actos de violencia doméstica", que se viene registrando en los últimos años en España, Andalucía y Sevilla.

El prelado recuerda que "la violencia se ejerce como medio de control del cónyuge, a través del miedo y la intimidación, e incluye el abuso emocional y psicológico, los golpes y el ataque sexual, llegándose, tal como nos muestran las crónicas de sucesos de los medios de comunicación, a terribles homicidios que culminan con el suicidio o autolesión del propio agresor".

Más adelante, y según esta carta, el arzobispo apunta a las causas de esta lacra, y afirma que "los especialistas sostienen que un pequeño porcentaje de los casos se debe a un desorden psicofísico. En muchos casos intervienen otros factores, como son el alcoholismo, la drogadicción o una situación laboral precaria. Los hombres que abusan de sus mujeres tienden a ser extremadamente celosos y posesivos, y lo más preocupante es que muchos de ellos han crecido en hogares en los que ya se ejercía la violencia. Los terapeutas familiares señalan, en efecto, que la violencia familiar es una conducta aprendida, que se transmite de generación en generación".

Además, monseñor Asenjo subraya que "el endurecimiento de estas medidas no es suficiente para salvaguardar la dignidad de la mujer", y apunta la "necesidad de erradicar" los factores de tipo cultural o ideológico, "verdaderas causas que propician el actual incremento de los casos de violencia doméstica".

Por último, concluye su carta con una llamada a la comunidad cristiana para que "acoja y ayude a las mujeres maltratadas, desde las parroquias, Cáritas y Centros Diocesanos de Orientación Familiar".