Los chabolistas de Tablada reclaman "un sitio digno" porque los niños "se están asfixiando" con el calor

Actualizado 17/06/2009 20:20:36 CET

SEVILLA, 17 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los habitantes del poblado chabolista instalado entre el puente de la Juan Carlos I y el puente de hierro que conecta San Juan de Aznalfarache con Sevilla, asentamiento creado por familias del Polígono Sur que abandonaron la zona tras el tiroteo en el que murió un menor de 17 años víctima de una bala perdida, reclamaron hoy "un sitio digno" para residir, porque el clan al que pertenecía el joven fallecido mantiene "su palabra" de que el regreso a las Tres Mil Viviendas podría derivar en "una matanza" y las condiciones de vida del asentamiento son ya insoportables.

Una de las portavoces del colectivo, Aurora, explicó a Europa Press que a medida que el verano se instala en el calendario y los termómetros, las 41 familias que habitan este poblado ven cómo empeoran sus condiciones de vida "si agua para beber, refrescarnos o lavarnos", advirtiendo además de que los cerca de cien menores que acompañan a los adultos están "asfixiados" de calor. Así, recordó que incluso una niña de dos años sufrió una insolación hace varios días y fue trasladada a un centro de salud. "Esto está fatal", lamentó.

En cuanto al pacto alcanzado entre los dos clanes tras el último intento de recuperar sus antiguas viviendas del Polígono Sur, dijo que los familiares del joven fallecido tras ser alcanzado por una bala perdida "mantiene su palabra" de perpetrar "una matanza" en el caso de que estas familias retornen de forma definitiva al Polígono Sur, algo a lo que "no hay derecho" porque estas 41 familias están condenadas a vivir en este poblado "sin agua y sin nada".

"Yo misma tengo miedo, sufro del corazón y me estoy hinchando", dijo en cuanto a los efectos del calor y a la ausencia de medidas sanitarias concretas para el campamento. Por ello, reclamó a las autoridades "un techo, un sitio digno para vivir" en lugar de las chabolas, jaimas y precarias construcciones instaladas a orillas del cauce vivo del río Guadalquivir.

UNA BALA PERDIDA

Varias familias arraigadas en el entorno del barrio marginal de las Tres Mil Viviendas huyeron de la zona por temor a "represalias" como consecuencia del tiroteo que el pasado 29 de marzo se saldó con la muerte de un menor de etnia gitana de 17 años en la calle José Sebastián Bandarán, donde una bala perdida alcanzó en la cabeza al menor mientras presenciaba el intercambio de disparos desde un todoterreno manejado por su propio padre.

Estas familias abandonaron el Polígono Sur prácticamente al día siguiente de que se produjera este tiroteo entre clanes de etnia gitana, si bien la muerte del menor no aconteció hasta días más tarde en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital Virgen del Rocío a consecuencia de las lesiones craneoencefálicas derivadas del impacto de bala. Se da la circunstancia de que uno de los clanes que habría participado en el tiroteo, actualmente investigado por el Grupo de Homicidios del Cuerpo Nacional de Policía, está formado por algunas de las personas que aterrizaron en el Polígono Sur tras el desmantelamiento del asentamiento chabolista de Los Bermejales.

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