Condenado a 4,5 años por golpear a su pareja con una fregona por un tatuaje alusivo a su exnovio

Actualizado 30/05/2011 13:06:10 CET

SEVILLA, 30 May. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a cuatro años y seis meses de cárcel a un hombre acusado de maltratar y amenazar de muerte a su pareja sentimental, a la que llegó a golpear con un palo de fregona sobre un tatuaje alusivo a un anterior novio de la víctima que ésta llevaba en una nalga. Se da la circunstancia, además, de que el procesado había sido condenado en 2007 por maltratar a otra mujer.

Según relata la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial en la sentencia, consultada por Europa Press, el acusado, J.F.A., inició una relación de pareja con la víctima, M.J.P., comenzando a convivir ambos poco tiempo después en la localidad sevillana de San Juan de Aznalfarache.

El fallo apunta que, desde el inicio de la convivencia, el imputado mostró un carácter "violento" y "controlador", dirigiéndole a su pareja expresiones despectivas y amenazando con matarla a ella o a su hermano, madre o abuela. Además, le golpeaba "con mucha frecuencia" en la cara y distintos lugares del cuerpo, "retorciéndole las muñecas, zarandeándola, empujándola, tirándole del pelo e incluso agarrándola por el cuello hasta dejarla casi sin respiración".

La Sección Cuarta añade que, en una ocasión, llegó a romperle en el dormitorio un palo de fregona sobre un tatuaje alusivo a un anterior novio que ella tenía "y que a él le desagradaba", mientras que en otra ocasión llegó a arañarla con un cuchillo, no habiendo llegado a recibir asistencia médica por estos actos de violencia.

LE TIRÓ UN TELÉFONO A LA CARA

De igual modo, el 17 de octubre de 2005, "alterado" porque la víctima había recibido una llamada telefónica de un amigo, le arrojó un móvil a la cara que impactó en la nariz de la mujer. Además, a finales de noviembre de 2005 la víctima decidió poner fin a la relación marchándose a casa de su madre en Almonte (Huelva).

No obstante, el 6 de enero de 2006 volvió a reanudar la convivencia con el acusado en la localidad de San Juan de Aznalfarache, volviendo a mantener el procesado "la misma actitud violenta y agresiva", motivo por el que la víctima comunicó por teléfono al imputado que se marchaba, ante lo que él reaccionó "diciéndole textualmente que era capaz de decapitarla".

Por estos hechos, la Audiencia Provincial condena al acusado a dos años y seis meses de cárcel por un delito de maltrato habitual; a un año y tres meses por un delito de amenazas, y a nueve meses de prisión por un delito de maltrato, así como al pago de una indemnización de 3.000 euros por los perjuicios causados.