La Encuesta de Realidad Social concluye que solo un 16% de andaluces desearía marcharse a vivir fuera

Publicado 09/04/2014 13:22:25CET

SEVILLA, 9 Abr. (EUROPA PRESS) -

La última oleada de la Encuesta de la Realidad Social de Andalucía que publica el Centro de Estudios Andaluces explora cuestiones relacionadas con la identidad de la población andaluza desde su propio punto de vista, cuestiones que tienen que ver con su sentimiento de pertenencia y arraigo a la tierra y cómo se ve a sí misma.

En una escala de cero a diez, los andaluces puntúan con una media de 8,8 su nivel de satisfacción con el hecho de vivir en Andalucía y sólo el 16 por ciento manifiesta su deseo de vivir en otro lugar. Aunque no existen diferencias importantes sobre quiénes se muestran más satisfechos de vivir en Andalucía, el nivel de satisfacción es mayor entre las mujeres que entre los varones, entre las personas de mayor edad, las personas que no tienen estudios, jubilados y pensionistas.

Del reducido grupo que quisiera marcharse fuera, el 28,7 por ciento son jóvenes de entre 16 y 29 años, quienes tienen estudios universitarios (21,5 por ciento) y estudios medios (18,8 por ciento). Preguntados por los destinos de preferencia, a casi la mitad de este grupo (43,8 por ciento) le gustaría vivir en otra parte de España; en otro país europeo, al 19,9 por ciento; en algún lugar del resto del mundo, al 11,6 por ciento; o en otro país del sur de Europa, al 8,9 por ciento. Un 15,8 por ciento de las personas que manifiestan su deseo de vivir en otro lugar diferente a Andalucía responde que 'donde haga falta'.

La población entrevistada --1.000 personas residentes en Andalucía, de 16 años en adelante-- muestra un fuerte sentimiento de arraigo y pertenencia a la comunidad, que se complementa además con la identificación de rasgos identitarios que diferencian a Andalucía de otras comunidades autónomas. Así, nueve de cada diez andaluces y andaluzas piensa que Andalucía es diferente; esta opinión es ligeramente superior entre las personas de mediana edad, quienes tienen estudios universitarios y se ubican ideológicamente en el centro o la izquierda. Desde el punto de vista cultural o político este hecho diferencial no es excluyente, pues casi dos tercios de la población entrevistada, el 63,2 por ciento, se siente tan andaluza como española.

Las opiniones más comunes, en las que coinciden un 36,4 por ciento de la población entrevistada, apuntan a que Andalucía es diferente por la forma de ser de sus gentes. A mayor distancia, les siguen quienes creen que este hecho diferencial reside más bien en el clima (21,9 por ciento) o en el territorio y el paisaje (10,6 por ciento). Por debajo del 10 por ciento se sitúan las opiniones relacionadas con el estilo de vida (8,5 por ciento); el patrimonio cultural e histórico (5,8 por ciento); o la gastronomía (4,6 por ciento). De forma muy minoritaria (1,7 por ciento) se menciona el turismo como actividad económica ligada a esos recursos o el atraso económico como signos identitarios que diferencian a Andalucía del resto de regiones españolas. En último lugar, se cita la lengua (1 por ciento).

La gran mayoría de los entrevistados percibe a la población andaluza como sociable y abierta, además de honrada y trabajadora. El 16,4 por ciento considera que son alegres y un porcentaje similar, el 15,8 por ciento, sociables. Son menos las personas que se refieren a los andaluces como optimistas (4,5 por ciento), simpáticos (5,9 por ciento) o graciosos (3,6 por ciento).

Otros adjetivos se relacionan con ciertas actitudes hacia el trabajo. Así, el 12,2 por ciento de las respuestas define a la población andaluza como trabajadora, el 3,3 por ciento como luchadora y el 4,3 por ciento como sumisa. En relación a actitudes hacia la vida en común, el 9,1 por ciento apunta a que es solidaria y el 11,5 por ciento, honrada.

Los más jóvenes y los estudiantes son los grupos que presentan mayor número de respuestas referidas a la sociabilidad. Asimismo, las opiniones que apuntan al trabajo y al esfuerzo son señaladas, sobre todo, por personas de entre 30 y 44 años, empleadas o en situación de desempleo y que se ubican ideológicamente en la izquierda. La honradez, en cambio, es la cualidad más destacada entre las mujeres, quienes tienen menor nivel de estudios y residen en municipios de menor tamaño.

Rafael Catalá

Rafael Catalá

Ministro de Justicia

28/11/2017

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