La Hispalense ve reducida su deuda a 47,2 millones tras los últimos pagos

Rectorado de la Universidad de Sevilla
EUROPA PRESS
Publicado 08/07/2016 13:07:27CET

SEVILLA, 8 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Universidad de Sevilla (US) ha visto reducida su deuda de los 56 millones de euros a un total de 47,2 después de los pagos recibidos en los últimos días por parte de la administración, según han confirmado a Europa Press fuentes de la Hispalense.

Recientemente, el rector de la institución, Miguel Ángel Castro, se refería al débito que la Junta de Andalucía mantiene en relación a la sede académica señalando que el plazo de liquidación queda a expensas de que el Ejecutivo regional defina en los próximos meses los términos por los que se regirá el nuevo modelo de financiación para las universidades andaluzas.

Con todo, Castro ha señalado en una entrevista concedida a Europa Press que en la institución ya no existe "el temor de otros tiempos" en cuanto a las posibilidad o no del pago a proveedores, dado que la US se encuentra al día en ello, cumpliendo el procedimiento legal establecido por el cual "todas las facturas están pagadas", sin mayores problemas para las que, asimismo, se encuentran en curso y acreditación.

Esto se debe al "esfuerzo" que Castro considera que la Junta está realizando para con el sistema universitario público andaluz en los últimos meses. En este sentido, las consejerías de Hacienda y Administración Pública y de Economía y Conocimiento se han comprometido a un sistema de pagos periódicos de la operativa a todas las universidades, así como a una serie de abonos adicionales "que se están cumpliendo".

Distinto es, sin embargo, el caso del débito acumulado, cuya liquidación, "evidentemente, no se va a producir para 2016", quedando ello a expensas del modelo de financiación que se impulsará a partir del año próximo.

A este respecto, el rector de la sede académica sevillana ha propuesto en el seno de la Asociación de Universidades Públicas de Andalucía (AUPA) llevar a cabo una propuesta "coherente, constructiva y cohesionada" de todo el sistema, donde no sólo existiría la referencia de necesidades y reclamaciones económicas, sino también un esbozo de modelo de universidad pública en el que "nos comprometamos a cumplir una serie de objetivos".

Entre ellos, cita la mejora de títulos, valoración de cuántos universitarios deberían salir en la próxima década, nivel de empleabilidad, cuál debería ser la afección al desarrollo económico y social de la región, con indicadores concretos y objetivos, o qué nivel de internacionalización se va a incorporar.

Se trata, añade, de "elementos nuevos para ponernos en el mapa mundial": a la luz de esos compromisos, "debería existir una memoria económica y un modelo concreto de financiación". En resumen, Castro ejemplifica al exponer gráficamente que "más allá de competir con mis vecinos inmediatos por un trozo de una tarta y a ver cómo llegamos, lo importante es ver cómo debe ser de grande esa tarta y cuántas cosas vamos a hacer con ella, y ahí no buscamos competidores, sino aliados".

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