El jurado del crimen al hotelero en Sevilla recibe este jueves el objeto del veredicto y se retira a deliberar

Exteriores de la Audiencia Provincial de Sevilla
EUROPA PRESS
Actualizado 15/02/2018 7:48:06 CET

SEVILLA, 14 Feb. (EUROPA PRESS) -

El jurado popular que juzga en la Audiencia Provincial de Sevilla al joven brasileño acusado de matar a patadas y puñetazos en el mes de junio del año 2016 a un empresario hotelero tras una discusión en el barrio de Santa Cruz de Sevilla recibe este jueves el objeto de veredicto por las partes y se retirará a deliberar.

En la sesión de este miércoles, la acusación particular que ejerce la familia del hotelero, la defensa y la Fiscalía han presentado sus informes finales, en los que mantienen sus peticiones de condena, según han informado a Europa Press fuentes del caso. Así, el Ministerio Fiscal reclama para el acusado, identificado como T.T., 13 años de cárcel y el pago de una indemnización de 150.000 euros a los padres del fallecido por un delito de homicidio.

Por su parte, la acusación particular, que ejerce la letrada Teresa Mira, solicita para el acusado 25 años de cárcel por un delito de asesinato con los agravantes de alevosía y ensañamiento. Mientras, la defensa del acusado, que en su alegato final ante el juez ha manifestado que nunca tuvo intención de matarlo, pide una pena de dos años por un delito de lesiones como causantes de un homicidio imprudente.

La Fiscalía, en su escrito de acusación, al que ha tenido acceso Europa Press, relata que los hechos tuvieron lugar sobre las 11,00 horas en las inmediaciones de la plaza de las Tres Cruces, cuando el acusado mantuvo una discusión con la víctima, quien le había recriminado que hubiera realizado una pintada en la fachada de un inmueble de su propiedad.

"Con la intención de quitarle la vida", el procesado le propinó sendos puñetazos en la cabeza, que hicieron caer a la víctima al suelo, donde el encausado continuó con la agresión, lanzándole "múltiples" patadas en la cabeza, el costado y el abdomen.

Según indica la Fiscalía, la víctima intentó protegerse con sus manos y brazos de la agresión, no lográndolo "dada la violencia y rapidez de los golpes que el acusado le propinaba". Seguidamente, y según el relato del Ministerio Fiscal, el acusado abandonó el lugar en dirección a la plaza de Refinadores, momento en el que la víctima, "con gran dificultad y ayudado por varios transeúntes", logró incorporarse y, "tambaleándose", siguió los pasos del procesado.

"A pesar de ver el estado en que se encontraba" la víctima, "con la cara ensangrentada y con una extraordinaria dificultad para mantener el equilibrio", el acusado se volvió a la plaza de Refinadores y se dirigió hacia el hotelero, al que propinó un "fuerte" puñetazo en la cabeza, tras lo que el fallecido, "convulsionando, cayó al suelo desplomado".

"BRUTAL AGRESIÓN"

Como consecuencia de la "brutal" agresión, el hotelero, de 40 años de edad, sufrió "múltiples" lesiones en diferentes partes de su cuerpo, entre ellas una hemorragia "masiva" y un enclavamiento cerebeloso que le provocó la muerte.

Durante el juicio, los dos médicos forenses que han comparecido han señalado que el cuerpo de la víctima presentaba diez golpes con lesiones externas, cinco de ellos en la cara. Además, indicaron que estos cinco golpes en la cara, independientemente que pudiera tener más lesiones de forma interna, fueron la causa de la muerte.

En este sentido, los forenses que practicaron la autopsia al cadáver del hotelero han precisado que los golpes fueron en "la sien, en la raíz nasal, en la frente, en lóbulo parietal y en el occipital", que le "causaron la muerte".

Además, han resaltado la "violencia" de la muerte, así como los golpes recibidos, principalmente con "los puños". Además, han indicado que la víctima "no tenía signos de haberse podido defender", concretando que no tenía "restos bajo sus uñas u otras partes".

Los efectivos del Grupo de Homicidios de la Policía resaltaron en su declaración "la extrema violencia" usada, al tiempo que indicaron que el acusado "no tenía lesiones por defenderse, sólo en un dedo de la mano derecha", según las citadas fuentes, por lo que descartan la opción de que se tratara de una pelea.

PELEA ENTRE DOS

El acusado apuntó en su interrogatorio que lo ocurrido fue una pelea entre dos personas y cambió, según fuentes del caso, sus versiones anteriores, en sede policial y en la fase de instrucción, reduciendo el número de golpes propinados a la víctima. El procesado entró "en contradicciones" con las declaraciones realizadas anteriormente, donde decía que le había propinado dos golpes al hotelero en la cabeza, uno de ellos en la sien que lo había dejado "atontado".

Además, el encausado, en prisión provisional, dijo que fue "una pelea" y alegó que actuó en defensa propia.