El 'D. Quixote' del bailaor Andrés Marín llega el próximo 16 de septiembre a la XX Bienal de Flamenco de Sevilla

Andrés Marín llega con 'D. Quixote' a la Bienal de Flamenco de Sevilla
BIENAL DE FLAMENCO DE SEVILLA
Publicado 12/07/2018 15:15:25CET

Tras su estreno en el Théâtre National de Chaillot y abrir el Festival de Nîmes, esta nueva coproducción de la Bienal recalará en el Maestranza

SEVILLA, 12 Jul. (EUROPA PRESS) -

El 'D. Quixote' flamenco y singular creado por el bailaor Andrés Marín recala en la XX Bienal de Flamenco el próximo 16 de septiembre en el Teatro de la Maestranza, tras un rodaje con su estreno en la apertura de la Bienal de Flamenco del Théâtre National de Chaillot (París) y posteriormente, abrir el Festival de Nîmes 2018.

En esta obra coproducida por la Bienal de Flamenco, Marín sacude los cimientos de dos pilares de la cultura hispana: el flamenco, y la obra maestra de la literatura hispánica, 'Don Quijote de La Mancha' de Cervantes.

Según un comunicado, la coreografía y la dirección musical de la obra son del propio bailaor, quien ha trabajado en la dirección artística junto al dramaturgo Laurent Berger, autor de los textos. Sobre el escenario, el elenco integra a los bailaores Patricia Guerrero y Abel Harana, la cantaora Rosario 'La Tremendita', el percusionista Daniel Suárez, el chelista Sancho Almendral y al tiorbista y guitarra eléctrica, Jorge Rubiales. En 'D. Quixote', junto a la danza y el flamenco, conviven elementos como la música electrónica, el skate, el vídeo y la ilustración.

Esta última creación del bailaor sevillano Andrés Marín es una coproducción francoespañola en la que, además de la Bienal de Flamenco, han participado Théâtre National de Chaillot, Théâtre de Nimes, la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales de la Consejería de Cultura (Junta de Andalucía), Théâtres en Dracénie, Scène conventionnée dès l'enfance et pour la danse, y la Scène nationale du Sud-Aquitain.

Reivindicando un flamenco capaz de hacer frente a las formas escénicas más contemporáneas y también de encontrar en sí mismo los recursos de su propia deconstrucción, Andrés Marín se proyecta con 'D. Quixote' en el espacio de la ficción para provocar uno de los mitos fundadores de la cultura hispana y reinvertir su propia danza.

Atravesado por todas las energías que han dado forma a nuestra modernidad, Don Quijote ofrece un desafío sin límite a quien pretende reinterpretarlo a la luz de nuestra actualidad. El envejecimiento, la voluntad del deseo y el dolor del fracaso, la sexualidad sin objeto, la impotencia de los actos y la dictadura de las convenciones, la incapacidad para reorganizar el orden del mundo por la fuerza de la imaginación son los temas de fondo del Quijote que alumbran mejor que otros la deriva de nuestras sociedades y nuestras vidas desorientadas.

Sin limitarse a la figura mítica del personaje de Cervantes o a la historia de sus aventuras, Andrés Marín, con la complicidad del director y dramaturgo Laurent Berger, escoge fragmentos de la fuerza primitiva de la obra para extraer unos elementos híbridos a los que puede ofrecer una nueva expresión, la de flamenco, transformando así la poesía en energía y la danza en literatura.

BIOGRAFÍA

Andrés Marín es uno de los artistas más significativos del flamenco actual. Sus creaciones se centran en la tradición flamenca, sobre todo en el cante, proponiendo un estilo muy personal y la estética absolutamente contemporánea. Su baile es considerado como uno de los más innovadores del flamenco.

Hijo de artistas, Andrés Marín nació en Sevilla en 1969 y comenzó a bailar de forma autodidacta cuando todavía era un niño. No pertenece a ninguna escuela, lo que forma su propia personalidad artística de gran originalidad. Empezó a bailar profesionalmente en 1992 y está solicitado como solista y coreógrafo para diversos espectáculos y eventos hasta 2002, cuando fundó su propia compañía.

Desde entonces, sus creaciones fueron recibidas en los principales circuitos internacionales de artes escénicas y espectáculo en vivo o género contemporáneo. En todas las obras de Andrés Marín, el riesgo y la experimentación reinan, elementos que el artista considera como obligatorios para que el flamenco se mantenga vivo.