Un hijo de la mujer asesinada asegura que su padre lleva años maltratando y amenazando a la familia

Actualizado 27/08/2006 16:18:30 CET

El presunto parricida, tras matar a ambas mujeres, llamó por teléfono a los otros hijos y les dijo, "ahí tenéis vuestra herencia"

SEVILLA, 27 Ago. (EUROPA PRESS) -

Francisco L.S., uno de los hijos del hombre de 58 años que en la tarde de ayer asesinó a su mujer y a su hija, embarazada de cuatro meses y que posteriormente intentó suicidarse, aseguró hoy que su padre, al que dijo "no considerar como tal", llevaba años "maltratando y amenazando a toda la familia", por lo que "era de esperar que tarde o temprano ocurriese esta tragedia, que él ya avisó".

En declaraciones a Europa Press, Francisco, segundo de los seis hijos de matrimonio, narró como desde niño ha vivido "atemorizado" por las palizas que su padre les daba a su madre, a él mismo y a sus hermanos, amenazándoles incluso con una escopeta "que siempre tenía junto a su silla". Agregó que esas situaciones de maltrato ya las había tenido el presunto agresor "incluso con sus propios padres".

Precisamente, sobre la posesión de armas, indicó que la Policía ya requisó en diversas ocasiones otras armas de fuego al presunto asesino, quien en esta ocasión utilizó una escopeta recortada para efectuar ambos crímenes.

Asimismo, subrayó que tras quitar la vida a su mujer e hija, "tuvo la sangre fría de llamar al resto de los hijos y decirnos, literalmente 'ahí tenéis vuestra herencia'".

Sobre el suceso, este familiar aseguró que "podría haber sido mucho peor si el marido de mi hermana --ahora viudo-- no se hubiera llevado a su hijo de un año de edad, al que sin dudarlo habría matado también".

Entre otro de los altercados de mayor violencia que el parricida llevó a cabo, el hijo recordó una ocasión hace dos años en la que éste se desplazó hasta la localidad malagueña de Marbella en su búsqueda. "Iba armado y con la intención de matarnos a mi mujer y a mí. Tuvimos la suerte de que la Policía lo detuvo, encerrándolo durante cuatro días en un calabozo".

No obstante, la mujer del presunto asesino, según indicó a Europa Press el hermano de ésta, Eduardo S.E., de 58 años, "siempre fue la peor parada de todas las agresiones, e incluso le llegó a sacar un ojo en una ocasión, mientras que en otra le provocó graves heridas incisivas en la piel".

"Ella siempre intentaba defender a sus hijos y se ponía delante de ellos cuando el padre les agredía. Nunca se llegó a separar definitivamente de él por miedo a lo que le pudiera hacer a sus hijos y aunque lo dejara por temporadas, siempre volvía cuando éste le decía que mataría a sus hijos y a ella también si no le obedecía".

MEDIDAS DE ALEJAMIENTO

Francisco destacó que la familia había interpuesto en muchas ocasiones denuncias por maltrato, "aunque no servían de nada", ya que según comentó, "aunque se le aplicaron medidas de alejamiento, él no las cumplía, lo que hacía que no pudiésemos andar tranquilos por la calle".

Una de las últimas agresiones tuvo lugar el pasado viernes cuando tras quemar toda la ropa de su mujer, "la echó a palos de su casa", por lo que hasta ayer ésta permanecía en casa de una de sus hijas, lugar donde tuvo lugar el suceso.

El presunto asesino vivía de los trabajos que realizaba como albañil, un oficio, que según relató su hijo, "sólo desempeñaba cuando se veía sin dinero". En este sentido, precisó que tras cobrar los trabajos "desaparecía varios días, se lo gastaba todo y luego volvía otra vez".

Respecto a la situación del presunto asesino, actualmente ingresado en el Hospital Virgen del Rocío de la capital hispalense tras intentar suicidarse, su hijo afirmó "desearle la muerte", aunque de no ser así, pidió a las autoridades que "se pudra en la cárcel, pues un cobarde como él, que no era nadie sin una pistola en mano, no se merece otro destino".

LOS HECHOS

Los hechos tuvieron lugar en torno a las 21.00 horas de ayer cuando el presunto asesino se presentó en el domicilio de su esposa con una escopeta y disparó a su esposa, de 52 años, y a su hija, de 33, cuatro tiros con dicha arma. Ambas mujeres murieron en el instante como consecuencia de las heridas producidas por las balas.

Acto seguido, el agresor intentó quitarse la vida con la misma escopeta, esta vez, disparándose en la cara, por lo que actualmente está ingresado en el hospital Virgen del Rocío.

Rafael Catalá

Rafael Catalá

Ministro de Justicia

28/11/2017

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