Acusada del crimen de la heladería: "No recuerdo casi nada, estaba muy borracha"

Actualizado 15/05/2017 15:54:52 CET

La imputada asegura que está "muy arrepentida" de lo ocurrido y pide perdón a la familia de la víctima

SEVILLA, 15 May. (EUROPA PRESS) -

María del Carmen Q.B., la mujer acusada de la muerte de un hombre de 62 años que fue encontrado sin vida el día 9 de enero de 2016 en un congelador de la heladería 'Otoño' del barrio de la Macarena de Sevilla, ha asegurado este lunes que no recuerda "casi nada de lo ocurrido" porque estaba "muy borracha", señalando que una de las cosas que recuerda es que metió el cadáver en el congelador por "miedo y pánico".

Durante la primera sesión del juicio con jurado popular que se celebra en la Audiencia Provincial de Sevilla, la acusada, que sólo ha contestado a las preguntas formuladas por la Fiscalía y su defensa, ha señalado que, en la fecha de los hechos, llevaba varios días durmiendo en la heladería "porque estaba muy mal, alcoholizada", por lo que ha dicho no recordar "casi nada" de lo ocurrido.

"Tengo como lapsus, estaba demasiado borracha y no tengo visiones claras de lo ocurrido", ha subrayado la imputada, que ha relatado que únicamente recuerda que, estando dentro de su local, se produjo una "pelea" con la víctima, a la que conocía de vista y con la que había acudido a la heladería a mantener relaciones sexuales. "Las cosas que hacen los borrachos", ha dicho.

"PASTILLAS DE TODA CLASE"

Tras indicar que no recuerda haber golpeado en la cabeza al fallecido ni tampoco haberle asfixiado con un cable, ha afirmado que recuerda que se despertó "en un charco de sangre" tras escuchar unos golpes en las persianas de la heladería, momento en el que decidió introducir el cadáver en un congelador vertical del local por "miedo y pánico". "Estaba muy borracha, había tomado pastillas de toda clase", ha resumido.

La acusada ha indicado que, posteriormente, varios familiares de la víctima y dos agentes de la Policía Local se personaron en la heladería, golpeando las persianas de protección hasta que, finalmente, la imputada abrió, negando haber estado con el finado "porque tenía miedo y sólo quería salir de esa situación".

Tras ello, la acusada ha relatado que se dirigió hasta un locutorio y llamó a sus hermanos para decirle que "había pasado algo muy gordo" y que "me entregaran a la Policía", tras lo cual se personó en la comisaría de la Policía Nacional en Dos Hermanas para confesar los hechos.

"ME ARREPIENTO MUCHÍSIMO"

"Para mi todo era inconcebible y me arrepiento muchísimo", ha puesto de manifiesto la acusada, que ha asegurado que comenzó a beber alcohol con 14 o 15 años y que el consumo de esta sustancia le ha "destruido" la vida. "Lo siento mucho por la familia de la víctima y por mi familia, no tengo palabras para decir lo que lamento lo que ha pasado", ha subrayado.

La acusada ha reconocido que consumía alcohol, cocaína y "cualquier pastilla".

Durante la primera sesión del juicio también ha declarado como testigo el trabajador de un bar que ha asegurado que, en la fecha de los hechos, la víctima y la acusada fueron al establecimiento y, en un momento dado, escuchó cómo ésta le propuso al fallecido mantener relaciones sexuales.

La Fiscalía solicita para la imputada ocho años y medio de prisión por un delito de homicidio con las atenuantes de confesión, por haber acudido a la Comisaría de Dos Hermanas inculpándose del asesinato, y la de hallarse bajo la influencia de las bebidas alcohólicas.

"PALIZA"

De su lado, las dos acusaciones particulares que representan a los cinco hijos y a la mujer de la víctima piden para la acusada 20 años de cárcel por un delito de asesinato, ya que entienden que no hubo pelea previa y que se trató de "una paliza fenomenal" protagonizada por una mujer que "es violenta".

De su lado, la abogada de la imputada pide un máximo de cinco años de cárcel para su patrocinada, para la que "no pasa ni un sólo día sin que se arrepienta profundamente de lo sucedido", que ha enmarcado en una pelea protagonizada por dos personas "pasadas de copas" y tras una relación sexual consentida. "No estaban rezando el Rosario", ha sentenciado.

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