El Ayuntamiento de Espartinas desliga al exalcalde Fernández de los pagos

Actualizado 22/01/2016 19:08:51 CET

SEVILLA, 22 Ene. (EUROPA PRESS) -

Ante las diligencias incoadas por el Juzgado mixto número dos de Sanlúcar la Mayor (Sevilla) por la denuncia del PP contra el ya exalcalde de Espartinas José María Fernández (C's), por movimientos por valor de 12.000 euros en la Sociedad Espartinas Desarrollo Local S.A. (Esdelsa), actualmente en liquidación, careciendo de "funciones" al no ser uno de los liquidadores, el Ayuntamiento defiende que Fernández "no pudo realizar" los pagos investigados y las entradas también indagadas fueron "cedidas" por la promotora de un concierto.

En la denuncia, a la que ha tenido acceso Europa Press, el PP explicaba que la empresa municipal Esdelsa, creada en 2002, acordó su disolución en el Registro Mercantil en un pleno en 2014, nombrando como liquidadores de dicha sociedad al exalcalde popular Domingo Salado y al también popular Javier Jiménez Rodríguez, con "duración indefinida y carácter solidario", por lo que ninguna otra persona puede "realizar movimientos sin autorización de los liquidadores", es decir ambos dirigentes populares.

Según esta denuncia, el ya exalcalde de Ciudadanos José María Fernández "reconoce haber realizado movimientos por valor de más de 12.000 euros con cargo a la sociedad, a pesar del conocimiento previo y expreso de que la sociedad estaba en liquidación" y que ninguno de los dos liquidadores había autorizado "ningún movimiento con cargo a la misma", por lo que le atribuyen un presunto delito de prevaricación.

Entre los movimientos aludidos, el PP denunciaba que el entonces alcalde había retirado "246 entradas valoradas en 42,90 euros cada una --más de 10.000 euros en total--, que debían ser vendidas por la sociedad para el concierto de Raphael, con la finalidad de repartirlas gratuitamente a los empleados municipales".

LE ACUSAN DE PREVARICACIÓN

Así, los populares acusan a Fernández, --dimitido recientemente--, de un posible delito de prevaricación por "la compra de un generador por valor de 834,90 euros, el alquiler de unas sillas por valor de 1.030 euros y la retirada de 246 entradas para el concierto de Raphael valoradas en 42,90 euros cada una con la finalidad de repartirlas gratuitamente entre los empleados" a pesar de que "debían ser vendidas por la sociedad, porque habría realizado dichos movimientos careciendo de las "funciones necesarias" al no ser uno de los liquidadores de la sociedad.

Ante esta causa judicial, el Ayuntamiento, ahora gobernado por Olga Hervás (C's), defiende que "el pago de 2.000 euros nunca pudo realizarlo José María Fernández, ya que su persona no estaba autorizada en la entidad bancaria donde la sociedad tenía la cuenta para realizar ningún tipo de pago", esgrimiendo un certificado bancario que señala que Fernández no era "apoderado o autorizado" en la cuenta relativa a Esdelsa.

Respecto a las entradas del concierto, defiende la actual alcaldesa que "fueron cedidas gratuitamente por la promotora del evento, ya que la venta no iba según las previsiones de los promotores y se pusieron en contacto con Fernández para entregarles estas entradas, sin ningún coste, para que las gradas mostraran un mejor aspecto".

"ATAQUE PERSONAL" CONTRA EL EXALCALDE

Así, la alcaldesa confía en que "la Justicia pondrá luz en una denuncia que por un lado fue un ataque personal claro contra la persona de José María Fernández, y por otro, un intento de tapar una gestión nefasta en la sociedad municipal Esdelsa, que se culminó con el ruinoso contrato de Raphael, firmado por Javier Jiménez, y que ha vivido episodios como el préstamo de 10.000 euros que, con fondos de la sociedad, se autoconcedió Jiménez".

"De hecho, se está investigando desde el Consistorio espartinero si el préstamo fue devuelto. Éste y otros escándalos obligaron a Javier Jiménez a dimitir como concejal del Ayuntamiento de Espartinas por el Partido Popular", dice la alcaldesa, quien también ha hecho hincapié en el hecho de que una sociedad que estaba en liquidación se dedicara a la celebración de conciertos como el de Raphael, así como otros espectáculos "que han mermado aún más las cuentas de la sociedad".