Condenada a 15 años de cárcel la mujer declarada culpable de matar a un hombre y quemar su cadáver

Exterior de la Audiencia Provincial de Sevilla
EUROPA PRESS/ARCHIVO
Actualizado 11/07/2018 9:34:40 CET

SEVILLA, 10 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia de Sevilla ha condenado a 15 años de cárcel a la mujer juzgada el pasado mes de junio en un juicio con jurado popular y declarada culpable de delitos de asesinato e incendio, por haber matado en septiembre de 2016 a un hombre en un local de la capital hispalense y prender después fuego al cadáver. En concreto, la mujer ha sido condenada a 12 años y medio por un delito de asesinato y dos años y medio por un delito de incendio, toda vez que la Fiscalía reclamaba inicialmente para ella 30 años de prisión, pero después redujo su petición a la condena ahora impuesta.

A la hora de declarar culpable de un delito de asesinato y otro de incendio a la mujer, identificada como M.E.G.L., los miembros del jurado consideraron por unanimidad que está probado que entre los días 21 y 23 de septiembre de 2016, la inculpada coincidió en una avenida de la capital hispalense con la víctima, A.J.M.G., con quien "mantenía ciertas desavenencias relacionadas con el consumo de sustancias tóxicas a las que ambos eran adictos" y a quien "convenció" para que le acompañara a un local abandonado.

Una vez allí, "y con el deliberado propósito de causarle la muerte", la acusada agredió al fallecido "de diversas formas, causándole menoscabos físicos que, efectivamente, acabaron provocando su fallecimiento, el cual se produjo instantes después de haberle pisado con gran violencia el cuello, descargando todo su peso sobre él".

Según el jurado, la acusada "quiso asegurarse" que la víctima "no pudiera defenderse frente a su agresión", por lo que ya en el local y "simulando que era un juego", consiguió que el finado se sentara en una silla situada en el patio, "lo que aprovechó para atarlo y maniatarlo de brazos y piernas, quedando así privado de toda defensa".

La sentencia recoge que la encausada "no sólo quería causarle la muerte, sino también aumentarle innecesariamente el sufrimiento previo a ese desenlace", para lo que "le colocó una especie de mordaza con varios trapos en la boca, le propinó diversos golpes con los puños y le clavó hasta siete veces un cuchillo", mientras que también le golpeó con un martillo y unos alicates "con gran violencia" en el rostro, tras lo que "le introdujo en la boca varias pastillas de haloperidol, así como agua oxigenada (o tinte del pelo) y Betadine, y procedió así mismo, con una jeringuilla que encontró allí, a inyectarle aire y haloperidol".

El día 25 de septiembre, y "para evitar que el cuerpo fuera descubierto por algún toxicómano de los que frecuentaban el lugar ante el fuerte olor que desprendía", la acusada decidió quemar el cadáver, propagándose el fuego "rápidamente" por todo el local "con grandes llamaradas y humareda", lo que obligó a desalojar una vivienda situada en el piso superior y afectó a un supermercado colindante.

ADICTA A LAS DROGAS

El jurado también consideró probado que, en el momento de ocurrir los hechos, la acusada era adicta a sustancias psicotrópicas, heroína y cocaína, lo cual mermaba en parte sus facultades volitivas. Asimismo, y desde su primera declaración como investigada en sede policial, la acusada reconoció haber causado la muerte del fallecido en el modo descrito y haber provocado un incendio en el local donde se encontraba el cadáver para ocultar la acción anterior, "contribuyendo de este modo de forma importante al desenlace de la investigación".

Merced a dicho relato de hechos probados, el magistrado-presidente del juicio aprecia un delito de incendio y un delito de asesinato, ya que la acusada "simuló ante su víctima la realización de un juego que le permitió maniatarlo de pies y manos a una silla, e incluso silenciarlo con una mordaza, evitando así cualquier riesgo para ella que pudiera proceder de una eventual defensa" de la víctima, "y acto seguido la agredió de muy diversas maneras, causándole heridas que no eran por sí mortales y que tenían por todo fin provocarle un sufrimiento y un dolor que sin duda puede tildarse de elevado e inhumano, innecesario desde luego para causarle la muerte".

Por ello, la Audiencia condena a la mujer a 12 años y seis meses de prisión por un delito de asesinato y a dos años y medio de cárcel por un delito de incendio, en ambos casos con las atenuantes de drogadicción y confesión tardía. Además, la Audiencia condena a la encausada al pago de una indemnización total de 90.000 euros a los tres hermanos de la víctima, mientras que también deberá indemnizar con 7.899 euros a los dueños del supermercado afectado y con 240,60 euros al propietario de la vivienda igualmente afectada por las llamas.