Experto en recursos hídricos asegura que el dragado tendría consecuencias graves

Actualizado 18/09/2015 18:30:27 CET

SEVILLA, 18 Sep. (EUROPA PRESS) -

El técnico de investigación en el Laboratorio de Geografía vinculado a proyectos con la gestión de recursos hídricos de la Universidad Pablo de Olavide y director del curso en la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) 'Gestión del agua en el bajo Guadalquivir', Jesús Vargas Molina, ha asegurado que "el dragado del Guadalquivir podría tener consecuencias muy graves, como el aumento de la turbidez y la salinidad del agua", efectos que también afectarían a la agricultura, como ha matizado.

Según sus palabras, el dragado es una de las actuaciones que no se pueden hacer en el estado actual del estuario del Guadalquivir no ya por la sentencia del Tribunal Supremo, que anulaba esta práctica, sino porque "sectores como el del arroz se oponen a esta intervención por las repercusiones sobre el cultivo".

Por otro lado, el exdirector de la Agencia Andaluza del Agua Joan Corominas se ha apoyado en un informe de la sal en el que se especifica que el río está desnaturalizado, por lo que "cualquier nueva actuación va a empeorar sus aguas". Ante esto, ha mencionado la directiva marco del agua de la Unión Europea, la cual dice que "no se puede empeorar el estado de ninguna masa de agua", en sus propias palabras.

Tanto Jesús Vargas como Joan Corominas han participado este viernes en la presentación en rueda de prensa del curso 'Gestión del agua en el bajo Guadalquivir', que organiza la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en el campus de La Cartuja de Sevilla y concluye esta misma tarde.

El seminario es una colaboración entre la Universidad de Zaragoza y la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) según un convenio con el máster de gestión fluvial sostenible. La parte práctica del postgrado se complementa con este curso de verano para realizar un trabajo de campo por el estuario del río Guadalquivir.

Esta sesión de campo se ha llevado a cabo sobre la zona del estuario del Guadalquivir, un territorio que se ha ido transformando a pesar del potencial y el interés que tiene desde el punto de vista de los usos del agua, tal y como ha especificado Jesús Vargas.

El proyecto del dragado del Guadalquivir ha motivado a que el río sea uno de los más estudiados por la comunidad científica en Europa. Según este estudio, elaborado y publicado en 2010, el estuario del Guadalquivir está al borde de la muerte por su estado de deterioro, por lo que "urge cuidarlo debido a las actividades humanas que han usado el agua sin coordinación alguna", a juicio del director del curso.

En la misma línea, Joan Corominas ha analizado la complejidad del territorio del bajo Guadalquivir. Desde su óptica, las actividades en torno al río se han ido intensificando con el paso del tiempo y han llevado a grandes transformaciones, unos cambios que "han creado disfunciones en su caudal, la calidad del agua y en la biodiversidad".

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