Un experto defiende las ventajas de usar los residuos como combustible para reducir las emisiones de CO2

Actualizado 20/04/2009 20:28:26 CET

ZARAGOZA, 20 Abr. (EUROPA PRESS) -

El director de la Fundación Laboral del Cemento y el Medio Ambiente (CEMA), Dimas Vallina, defendió hoy la importancia de utilizar los residuos como combustible alternativo para la reducción de emisiones de CO2, en la conferencia 'Las empresas cementeras como herramienta complementaria para la gestión de los residuos', organizada por la Cátedra Cemex en la Sala de Grados del Centro Politécnico Superior de Zaragoza.

Según manifestó Vallina en declaraciones a Europa Press, en la actualidad el 60 por ciento de los residuos urbanos se desechan en los vertederos, mientras que podrían convertirse en energía para el sector cementero, una práctica incipiente en España pero con buenas perspectivas de futuro y que en Europa lleva aplicándose más de 25 años.

Así Vallina señaló que elementos como harinas cárnicas, plásticos, o disolventes pueden convertirse en combustible, una iniciativa "que no acaba de arrancar" en España, donde sólo se destina a energía el 6,5 por ciento del total de residuos, mientras que la media europea asciende hasta el 18 por ciento.

Para este experto, la utilización de los residuos que no puedan reciclarse como combustible, supone "un beneficio ambiental claro" porque reduce los gases de efecto invernadero. En concreto anualmente se ahorra en España la emisión de 300.000 toneladas de CO2, lo equivalente a las emisiones de 100.000 coches.

Además supone un beneficio económico porque aporta "competitividad" a las empresas, para que puedan ponerse al mismo nivel de las europeas donde ya se aplica esta técnica.

Para poder utilizar estas energías alternativas, es necesario conseguir un permiso administrativo, con el que ya cuentan 28 de las 37 cementeras españolas, además de realizar inversiones en la maquinaria.

La principal oposición radica en los grupos ecologistas, que defienden que estos residuos deberían reciclarse. "Es un argumento que se rebate muy rápido porque hay muchos residuos que no pueden reciclarse. En Alemania reciclan el 46 por ciento y aún así son uno de los países que más utiliza esta sistemática", concluyó.

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