El arquitecto Carlos Miret reivindica un contenido "cultural y lúdico" para el recinto de la Expo 2008

Palacio de Congresos, Alma del Ebro y Torre del Agua
EUROPA PRESS - Archivo
Publicado 14/06/2018 14:23:05CET

ZARAGOZA, 14 Jun. (EUROPA PRESS) -

El arquitecto zaragozano Carlos Miret ha reivindicado que se dote de contenido "cultural y lúdico" al recinto del meandro de Ranillas que albergó hace diez años la Exposición Internacional de Zaragoza 2008, para lograr que sea de nuevo un foco de atracción turística para la ciudad.

En declaraciones a Europa Press, Miret ha subrayado que, diez años después de la Muestra Internacional, "queda por cumplir un sueño previsto desde el inicio", llenar de cultura y actividades este espacio para que sea "atractivo en sí mismo, más visitable, lugar de encuentro y de reclamo".

Miret fue el impulsor del proyecto inicial de la Muestra en 1998. "La idea viene de mi mujer, la psicoanalista María Milagros Rodríguez tras el fallecimiento de nuestro hijo, Lucas, en 1996", ha rememorado. "Estuvimos con él en la Expo de Sevilla de 1992; en el 98 vimos la Expo de Lisboa" y, ese mismo año, un amigo común presentó al matrimonio a Juan Alberto Belloch. "Nos dijo que se iba a presentar a la Alcaldía y nos propuso plantearle un gran proyecto para la ciudad".

"Un día de verano, mi mujer propuso preparar una Expo" que modernizara la ciudad como lo había hecho Valencia con la Ciudad de las Ciencias o Barcelona con las Olimpiadas. "Me quedé con esa idea, me pareció un reto interesante y busqué como funcionaba el Bureau International des Expositions (BIE)" para estudiar qué evento encajaría con la capital aragonesa.

"Como urbanista conozco bien Zaragoza y el meandro de Ranillas me pareció que era el lugar adecuado porque conectaba los barrios de La Almozara, Delicias y el Actur, que solo estaban unidos por la plaza Europa y era interesante recuperar el puente proyectado para el Tercer Cinturón y darle contenido con una Expo" que ocuparía 25 hectáreas, algo que "encajaba muy bien con los proyectos del BIE".

De este modo, el arquitecto preparó un primer boceto y viajó "en autobús" hasta París para hablar con los representantes del BIE y comprobar si era posible llevar a cabo ese proyecto que, poco después, presentó a Juan Alberto Belloch en su casa de Madrid. Entonces, Belloch le dijo: "Esto es lo que buscaba yo para mi presentación".

Se presentó como un proyecto ciudadano, si bien Belloch lo dio a conocer en campaña electoral, pero después perdió las elecciones. Así, Miret impulsó la Asociación Cultural para la Promoción de la Ciudad de Zaragoza como sede de la Exposición Internacional de 2008, una entidad ciudadana "para apropiarnos del proyecto y que no tuviera connotaciones políticas".

DEL CONSEJO DE MINISTROS A PARÍS

Cuando José Atarés asumió la Alcaldía de la ciudad se lo propusieron en una cena, a la que también asistieron Juan Alberto Belloch y José Antonio Labordeta, junto a otros representantes de la sociedad civil aragonesa. En septiembre de 1999, Atarés solicitó el proyecto, se aprobó en Consejo de Ministros y se envió a París.

Miret ha recordado que registraron la propiedad intelectual del proyecto, cuya idea vendió "por un euro que aún conservo", y lo apoyó "hasta el final" dado que se pretendía que las inversiones que debían llegar a la ciudad "en 30 o 40 años, estuvieran realizadas en 2008". Además, la Expo suscitó el apoyo unánime de todos los partidos políticos e instituciones, ha destacado.

"Zaragoza creció, cumplimos con los equipamientos locales necesarios y también tuvo repercusión en Huesca y Teruel", ha señalado, para estimar que ahora "tenemos CaixaForum y otros equipamientos que sin Expo no hubieran llegado a la ciudad. De eso me encuentro muy orgulloso", como también de que el lema de la Muestra, 'Agua y Desarrollo Sostenible' propiciara encuentros de gran interés internacional.

UN ÉXITO

Este evento, que la capital aragonesa logró en diciembre de 2004 al imponerse a Trieste (Italia) y Tesalónica (Grecia), tuvo repercusión económica no solo por la inversión directa en el recinto y en otros equipamientos de la ciudad, sino también porque generó "un foco de atracción turística". "La Expo le ha dado a la ciudad ese valor añadido, lúdico y cultural que necesitaba Zaragoza para estar en el mapa".

El verano de 2008 "significó un éxito y el final de una apuesta generosa de mi familia. La ciudad disfrutó, Zaragoza fue nombrada en todo el mundo y eso es lo que nos queda", ha comentado, para agradecer también que se decidiera dar el nombre de su hijo, Lucas Miret Rodríguez, a la plaza principal del recinto, situada junto al Palacio de Congresos, la escultura del Alma del Ebro y el Pabellón Puente, donde se colocó una escultura en su memoria, "un acto de reconocimiento muy importante para nosotros".

Diez años después de la Muestra Internacional "queda por cumplir un sueño previsto desde el inicio", dotar de contenido cultural y lúdico al recinto, complementando así los usos que ya tiene "que están bien", como sede de empresas y de la Ciudad de la Justicia.

"Sería una forma de rentabilizar el recinto y este contenido cultural sería un equipamiento de primera magnitud para un proyecto en el que falta este acabado. Nadie se explica que eso esté vacío" y los usos culturales "serían rentables", ha finalizado diciendo Miret.