Un catedrático de Geología alega que la planta de CO2 proyectada en Aliaga (Teruel) conlleva afecciones medioambientales

Actualizado 05/10/2007 22:13:49 CET

ALIAGA (TERUEL), 5 Oct. (EUROPA PRESS) -

El catedrático del Departamento de Geología de la Universidad de Zaragoza, José Luis Simón, ha presentado alegaciones al proyecto de instalación de una planta de recuperación, licuación y almacenamiento de dióxido de carbono en el término municipal de Aliaga (Teruel), y al proyecto de estudio de impacto ambiental, que ha salido a información pública. En sus consideraciones, apunta el catedrático que la planta conllevará afecciones medioambientales, ya que se instalará en una zona del río Guadalope susceptible de ser inundada, con el correspondiente riesgo de arrastre de residuos tóxicos.

José Luis Simón, en sus consideraciones, que ha remitido al Ayuntamiento de Aliaga, señala que dicha planta, promovida por Carboneco Aliaga S.L., transformará el dióxido de carbono producido por la central termoeléctrica que, en un principio, se construyó como planta de cogeneración de energía de una piscifactoría que nunca llegó a funcionar, ya que se instaló sin el permiso de captación de caudales de la Confederación Hidrográfica del Ebro. La CHE, no sólo denegó el permiso por el insuficiente caudal del río en ese punto, sino que instó a la empresa a que destruyera el azud que había construido para suministrar a la piscifactoría.

En el documento de observaciones, Simón destaca que "la parcela en que se ubican la piscifactoría y la central eléctrica se halla dentro del perímetro inundable del río Guadalope, hecho que se ha puesto de manifiesto en varias ocasiones desde su construcción (2001)". También se indica que el riesgo se acrecenta ya que el complejo se ubica "junto a la salida de un barranco afluente que ha depositado abundantes sedimentos recientes bajo condiciones de flujo torrencial".

Por ello, se incrementa el riesgo de contaminación de la planta que no esta sujeta solamente a un riesgo de accidente sino que por su ubicación "conforma un escenario de riesgo que puede comprometer la seguridad de la instalación, de los depósitos de productos químicos y de aguas residuales".

LIC Y ZEPA

En el mismo documento se recuerda que el espacio donde se ubica el complejo, entre los parajes de Boca Infierno y la Muela de Garbadal, es "un área de muy alto valor paisajístico, ecológico y estético", y además es un "medio apto para el asentamiento de muchas especies vegetales y animales amenazas".

Estas condiciones, le han valido a este espacio del río Guadalope, la designación de Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA) y, por lo tanto, la catalogación de Suelo no Urbanizable Especial.

José Luis Simón, recuerda en su documento que "la Comisión Provincial de Urbanismo de Teruel acordó conceder a las instalaciones proyectadas una autorización especial en 2001, a pesar de estar emplazadas en Suelo no Urbanizable Especial, atendiendo a su interés público y social, haciendo referencia básicamente a los puestos de trabajo que se podían generar".

La entonces empresa promotora, Cinca Verde S.A., prometió la creación de 44 puestos de trabajo de los cuales se han hecho realidad diez. Por otra parte, la normativa indica que para urbanizar en un suelo protegido, la construcción debe justificarse por tener una actividad que por sus características, "deba emplazarse en el medio rural", condición que sí que cumplía la piscifactoría pero no la central ni la planta de transformación de dióxido de carbono.

Por otra parte, la empresa Carboneco S.L. aduce en su Estudio de Impacto Ambiental que la nueva planta no va a incrementar significativamente el impacto existente en una zona ya urbanizada. A lo cual responde el catedrático en sus observaciones que "parece poco honesto utilizar este argumento", cuando ni la central ni la piscifactoría se sometieron a evaluación de impacto ambiental.

José Luis Simón propone que el complejo sea trasladado a otra zona en la que el impacto ambiental sería mínimo. Según Simón, se podría emplazar en el mismo municipio, en "el embalse y antigua central térmica de carbón que la empresa Eléctricas Reunidas de Zaragoza explotó hasta el año 1981" y que actualmente se encuentra en ruinas.

"Esa hubiese sido sin duda una buena localización, en suelo catalogado como industrial, con una central de distribución eléctrica, y un tendido de alta tensión ya existente en sus inmediaciones, comunicada por carretera y a escasos 2,5 kilómetros de distancia del casco urbano de Aliaga", indica el informe, que también subraya que "la utilización del embalse de los terrenos de la antigua térmica habría supuesto la regeneración de una zona actualmente en estado lastimoso".


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