La ciudad está más adaptada a personas en silla de ruedas que para sordos y ciegos, según un informe de Eroski

Actualizado 04/03/2011 15:15:24 CET

ZARAGOZA, 4 Mar. (EUROPA PRESS) -

La capital aragonesa está más adaptada para personas en silla de ruedas que para personas con discapacidad visual y auditiva y el nivel de accesibilidad de las tres instituciones se queda en el ajustado 'aceptable' de la media del estudio elaborado por Eroski Consumer.

Zaragoza se sitúa en la media del resto de capitales en lo que a la accesibilidad se refiere; pero la nota final otorgada ('aceptable') revela la "necesidad" de incrementar los esfuerzos en este sentido. Por tipo de discapacidad, las personas en silla de ruedas son las que disponen de más facilidades ('bien'), aunque no puede decirse lo mismo de la accesibilidad para personas invidentes y sordas (para ambos tipos de discapacidad con una calificación de 'aceptable').

Este estudio ha analizado algunos parámetros fundamentales para comprobar la accesibilidad para personas con discapacidad motriz, visual y auditiva en 18 capitales de España como La Coruña, Alicante, Barcelona, Bilbao, Cádiz, Córdoba, Granada, Madrid, Málaga, Murcia, Oviedo, Pamplona, San Sebastián, Sevilla, Valencia, Valladolid, Vitoria y Zaragoza.

Para ello, los técnicos de la revista han visitado tres espacios públicos: la oficina de empadronamiento del Ayuntamiento correspondiente, la zona de consultas externas de un hospital público de cada capital así como una estación de tren. En esta visita les han acompañado, en cada ciudad, una persona con discapacidad física, otra invidente y otra con problemas auditivos.

La visita ha comprendido la elección de una calle al azar que estuviese a cinco minutos andando de cada uno de estos lugares para verificar así la accesibilidad del trayecto. A continuación se ha procedido a comprobar las medidas de adaptabilidad en el entorno inmediato, entrada e interior de estos tres edificios (aseos incluidos).

En el caso de Zaragoza se ha contado con la colaboración, desinteresada, de las asociaciones ONCE en Zaragoza, la Fundación de Disminuidos Físicos de Aragón y la Agrupación de Personas Sordas de Zaragoza y Aragón (ASZA). Los lugares analizados han sido el edificio del Ayuntamiento, sito en la plaza del Pilar, donde se puede solicitar el certificado de empadronamiento; la zona de consultas externas del hospital universitario Miguel Servet y la estación de tren Delicias.

CARENCIAS PARA CIEGOS EN EL AYUNTAMIENTO

La primera de las visitas ha sido a un edificio municipal donde el técnico, acompañado de las tres personas discapacitadas (una con discapacidad visual), para solicitar un certificado de empadronamiento y comprobar la atención del personal hacia ese usuario. Como valoraciones generales, se ha puesto una nota de 'muy bien' en la medidas para facilitar la accesibilidad de persona con discapacidad física, auditiva ('bien') y visual ('aceptable').

En el trayecto de cinco minutos hacia el edificio municipal, había pocas deficiencias reseñables, por ejemplo, que los semáforos que se encontraron no avisaban de manera sonora al invidente de si podía cruzar o no. Una vez en la entrada del edificio, lo más significativo ha sido que no se vieron plazas de aparcamiento en superficie reservadas para discapacitados en las inmediaciones del edificio, aunque cuando había escalones se podían utilizar sistemas alternativos.

En el interior, se hallaron algunos aspectos negativos, en especial para las personas con problemas visuales al no existir bandas o guías de dirección que orientasen a la persona invidente, y las puertas y paredes y suelos no eran de color contrastado para una persona con visión reducida. Tampoco se ofrecía un servicio de intérprete profesional de lengua de signos, ni folletos en este lenguaje.

HOSPITAL 'REGULAR'

La siguiente visita se ha realizado a la zona de consultas externas del hospital universitario Miguel Servet y las notas otorgadas en este sentido han sido más bajas que en el caso de la oficina de empadronamiento.

La mejor valoración recayó en la accesibilidad para personas en silla de ruedas (un 'bien'), aunque las herramientas vistas para facilitar la vida de personas sordas ha resultado ('aceptable') e invidentes ('regular').

El informe recoge que "no se observaron guías o bandas de diferente color y textura para que una persona invidente pudiese orientarse dentro del edificio, que el pavimento fuese resbaladizo en todos los casos y que los aseos visitados no disponían de dispositivos luminosos o sonoros que indicaran si estaba ocupado o libre". Además, para los discapacitados auditivos han destacado que "no se ofreciese en ese momento un servicio de intérprete profesional de lengua de signos ni ningún folleto en lengua de signos".

Lo más satisfactorio de la visita se resume en que la distribución del edificio permitía la movilidad sin problemas para una persona en silla de ruedas, dispone de mostradores de atención al público a una altura adecuada y con espacio inferior libre, y los aseos visitados estaban correctamente adaptados y señalizados.

LA INTERMODAL ACEPTABLE

La accesibilidad de la estación intermodal de tren de Delicias está adaptada de forma "aceptable" para las personas con problemas de movilidad y discapacidades sensoriales. Esta nota viene justificada porque se han visto tanto aspectos positivos como negativos en el interior del edificio.

Como aspectos positivos destacan que la puerta de entrada es automática y transparente o con zonas acristaladas (recomendable para las personas con discapacidad visual), la entrada está al nivel del suelo y se escuchan dispositivos que anunciaban los horarios, las llegadas y salidas. Además, hay mostradores y máquinas expendedoras de billetes a una altura adecuada para los usuarios en sillas de ruedas.

En la parte negativa, no se han visto plazas de aparcamiento en superficie reservadas para discapacitados motrices en los alrededores de la estación, tampoco se ha ofrecido un servicio de intérprete profesional de lengua de signos, faltaban guías de dirección hacia los diferentes accesos y las indicaciones de las máquinas expendedoras no estaban traducidas al braille.