Esculturas de hierro y bronce y cuadros de parafina, en la galería Cristina Marín

 
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Esculturas de hierro y bronce y cuadros de parafina, en la galería Cristina Marín

El escultor Alonso Márquez con una de sus obras
EUROPA PRESS
Publicado 22/10/2016 12:10:50CET

ZARAGOZA, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -

La galería Cristina Marín acoge una doble exposición con esculturas de Alonso Márquez, realizadas en hierro y bronce, junto a los cuadros de parafina y pigmentos, creados por Aurelio Vallespín. Ubicada en la calle Manuela Sancho, 11 de Zaragoza, las obras se pueden contemplar y también adquirir hasta el 19 de noviembre, en horario de 18.00 a 20.00 horas, de martes a sábados.

'El hombre en su laberinto' es el título de la obra escultórica de Alonso Márquez, que se inspira en un texto de Edelvira Ordún para esculpir sus figuras en las que recrea los "laberintos mentales que nosotros mismos creamos y en los que nos encerramos".

Las 22 esculturas, algunas formadas por dos y por cuatro piezas, trasladan al espectador la incertidumbre del hombre que, por el mero hecho de existir, se enfrenta a su laberinto existencial, pero impulsado por la curiosidad, que es la fuerza que mueve todo, le conduce hacia su destino.

Las referencias a la mitología griega también están presentes algunas obras de Alonso Márquez, como la leyenda de Dédalo y su hijo Ícaro, que se plasma en una escultura alada y en la que "se invita a volar, puedes hacerlo, pero si eres impetuoso y no te guía la prudencia corres el riesgo de que el sol te funda las alas", ha explicado Alonso.

SER FELIZ

El mito de Sísifo es otra metáfora que se recrea en otra escultura en la que una liviana figura humana empuja una piedra por una superficie curva y en la que el autor traslada al espectador la idea del filósofo existencialista Albert Camus. "Ya eres un Sísifo solo por estar aquí, por haber nacido, así que procura ser feliz", ha sintetizado Alonso Márquez.

En declaraciones a Europa Press, ha relatado que en todas las esculturas hay una "carga" para el hombre, incluso la titulada 'Equilibrista' que representa un estilita porque "aunque se ha desprendido de todo, mantiene su laberinto personal y es el más complicado, precisamente por ese vacío aparente".

Esta colección la concibe inicialmente para exhibir las piezas en peana, como el 'Triunfador' que alza los brazos al llegar a lo alto de una larga escalera y que también es una advertencia de las consecuencias de un súbito ascenso porque "reflejo el logro de un éxito rápido, pero con pies de barro".

Una de las más llamativas por el tamaño y la composición representa un 'Viaje vertical'. La obra consta de un fondo realizado en técnica mixta sobre madera, que colgado en la pared soporta la escultura de un árbol, desde la copa hasta las raíces y que se inspira en el libro de Vila Matas del mismo título.

"El lienzo no tiene un color concreto porque es un fondo neutro, se ven incipientes azules, un inicio de tono rojizo, y la textura tampoco ofrece una definición clara, además no hay formas definidas", ha relatado el autor.

"El árbol en una visión total, del bien y del mal, y la verticalidad invita a emprender ese viaje interior que realiza el anciano de la novela", ha expresado Alonso Márquez para apostillar que "es la más escénica porque el hombre que aparece en la escultura tiene que pensar el camino a tomar".

Alonso Márquez ha explicado que todas las figuras humanas de sus esculturas son de aspecto muy sencillo y apenas definidas porque "cuantos menos atributos, más se identifica el espectador porque podemos ser cualquiera de nosotros; es gente vista a lo lejos, siluetas".

PARAFINA Y PIGMENTOS

Parafina y pigmentos es la técnica utilizada por el pintor Aurelio Vallespín para esta colección formada por una docena de cuadros todos del mismo tamaño, 90 por 90 centímetros, y que se agrupan en dípticos y cuadrípticos, además de alguna pieza suelta.

Tableros del material DM, enmarcado en perfiles de aluminio y cubiertos por metacrilato, es la presentación de la colección 'Inflexiones', en la que Aurelio Vallespín experimenta con la alquimia para buscar acabados diferentes.

"Creo en el azar", ha expresado sucintamente este pintor a la hora de emplear los colores de forma "aleatoria", pero al espectador le sugieren una combinación armoniosa al mezclar los rojos con los dorados, los azules con los grises y platas, y una escala de rosas y morados.

Vallespín se sirve de este residuo del petróleo que tiene un comportamiento similar a la cera de abeja que utilizaban los egipcios para pintar frescos, ha recordado.

El resultado de la parafina cuando se enfría tras aplicarle calor mediante un componente que sirve de catalizador "es algo azaroso y eso me atrae", ha zanjado.

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