La exposición "Una ciudad en la crisálida" repasa los espacios emblemáticos de Zaragoza de los años 60 y 70

Rivarés en la presentación de la exposción "Una ciudad en crisálida"
FÉLIX BERNAD
Publicado 05/04/2018 14:58:35CET

ZARAGOZA, 5 Abr. (EUROPA PRESS) -

La exposición "Una ciudad en la crisálida. Zaragoza y sus espacios-proyección, 1969-1979" hace un repaso a los espacios emblemáticos de la capital aragonesa entre los años 60 y 70. La ha inaugurado el consejero municipal de Economía y cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, Fernando Rivarés y se puede contemplar hasta el 10 de mayo en el Centro de Historias de Zaragoza.

Esta muestra se centra en los espacios urbanos al ser referentes del cambio que comenzaba con el final de la dictadura franquista y la aparición de los primeros signos de modernidad (a veces más forzados e intuidos que reales) y de reivindicación (desafiante a la represión).

"Esos cambios llegaban a una Zaragoza aún en blanco y negro, en la que convivía la radio en FM de la base americana con las calles embarradas. La coca cola, con el botijo. Pero las cosas cambiaban. Se oían nuevas voces, como la de un profesor, José Antonio Labordeta, que musicaba sus poemas, influido por un hermano (el mejor poeta
aragonés del siglo XX, fallecido en 1969)", se recoge en el dosier de la exposición.

En esos años, muchos espacios urbanos se convierten en escenario de acciones de rebeldía, y acogen voluntades de cambio en lo estético, en lo ideológico, en lo vivencial.

Entre ellos, destacan tres establecimientos que son el restaurante Casa Emilio, el Café de Levante y el bar Bonanza, diferentes entre sí, y por eso complementarios que, más allá de la función para la que habían sido concebidos, aportaron "sociabilidad, inquietud y creatividad. Lugares para el diálogo, espacios-proyección".

LA VISITA

En la Sala 1 titulada "Casa Emilio en un tiempo contradictorio de cambios y permanencias", introduce al visitante en la década de 1970, explicándola como un contradictorio tiempo de cambios y permanencias, y mostrando una Zaragoza cuyo crecimiento desmesurado la ha hecho una extraña para sí misma porque es presuntamente moderna pero con un notable sustrato rural.

La ciudad es escenario, y así se muestra, con la contestación a la dictadura por parte del movimiento obrero y vecinal, el feminismo, la Universidad, los profesionales, el nuevo papel de la Iglesia, y los impulsos destinados a "recuperar Aragón", como parte de esas interpelaciones democráticas.

En esta sala se concede un protagonismo especial al restaurante Casa Emilio, cuyas paredes acogieron muchas de esas inquietudes
políticas y sociales, llevándolas también hacia lo cultural.

"El Centro Pignatelli y el Bonanza: la cultura transformadora" es el título de la Sala 2, que enlazando con lo anterior, se inicia con la idea de la cultura transformadora, poniendo el acento en lo que significó el Centro Pignatelli.

A partir de ahí, y con un predominio de lo visual la sala se concentra en mostrar una idea de "ruptura de barreras", de ocupación
"desde abajo" de espacios tradicionalmente asignados a las clases dominantes.

La noche o el underground completan un compendio de vivencias, actitudes y estéticas a las que, en lo que tiene de singular y de santuario para cierta bohemia zaragozana, representa el bar Bonanza.

LA PALABRA

La Sala 3 "El Café Levante: de la palabra a la calle" adentra al visitante en este emblemático café como lugar de sosiego, propicio para la tertulia y para la tranquilidad precisa para la creación y
la acción.

Con el hilo conductor de "la palabra", las paredes y vitrinas muestran la creatividad ligada al libro y la literatura, el teatro y la música, para plantear de nuevo la reivindicación de espacios desde lo popular y lo participativo.

La calle como espacio ganado por la ciudadanía contiene un carácter de epílogo (la ruptura de la crisálida), que introduce a una nueva década, la de los ochenta, que visibiliza y trasciende esos impulsos protagonistas de la exposición.