La Fundación Amigó de Teruel, Medalla de la Educación Aragonesa

Actualizado 15/05/2013 14:42:05 CET

ZARAGOZA, 15 May. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno de Aragón ha concedido la Medalla de la Educación Aragonesa 2013 a la Fundación Amigó de Teruel. Con este galardón se quiere reconocer la atención educativa que la entidad lleva a cabo desde hace más de cien años con los sectores más desfavorecidos, especialmente con los adolescentes y jóvenes en riesgo de exclusión.

Los orígenes de la Fundación Amigó de Teruel datan de 1909 como el colegio San Nicolás de Bari. Por aquel entonces su misión fue recoger niños huérfanos y educarlos en un oficio o profesión. Con el tiempo esta atención se amplió a las familias más humildes de la provincia de Teruel.

Desde 2001, ya integrado el antiguo colegio en la Fundación Amigó, se constituye en centro Lúdico-Educativo Ocupacional y Taller Sociolaboral de Prevención e Integración Social. Ofrece acogida a adolescentes y jóvenes, de edades comprendidas entre los 16 y 21 años, sin escolarizar y carentes de titulación educativa.

Se trata de una de las instituciones sin ánimo de lucro más arraigadas de Teruel por la que han pasado más de 14.000 niños y jóvenes turolenses con riesgo de exclusión y marginación social.

Los responsables de este proyecto recibirán la Medalla el Día de la Educación Aragonesa, el próximo 30 de mayo, durante un acto en el que se entregarán las principales distinciones en materia educativa como las cruces José de Calasanz al mérito educativo.

DOCENTES

De esta forma la Cruz José de Calasanz al mérito educativo este año ha sido concedida a nueve docentes, entre ellos, Felipe Manuel Bermejo Herce Modesto, por la intensa labor docente y directiva ejercida en centros de especial atención a la integración social y educativa, y Modesto Capdevilla Magaña, por la prolongada dedicación a la atención a la diversidad de los alumnos del medio rural, fomentando la educación en valores y la relación con las familias.

Otros de los premiados han sido José Francisco Herrero Barrachina, por los servicios prestados en la escuela rural y la supervisión, orientación y gestión de los centros y de las escolarización desde las Inspección de Educación; Antonio Martínez Borraz, por el compromiso con la función directiva impulsando proyectos y experiencias de innovación pedagógica; María Felisa Rodríguez Zamarguilea, por la generosa dedicación a la Educación Especial desde distintos ámbitos y centros; Mario Rubio García, por ser pionero de la Formación Profesional en Aragón, creador del Premio Don Bosco a la Innovación e Investigación Tecnológica.

Rafael Santacruz Henar, por la colaboración con la administración educativa promoviendo centros escolares y representando a las organizaciones titulares de la enseñanza concertada en los órganos de participación; José María Santos de las Heras, por la entrega a la compensación de desigualdades y carencias de los alumnos más desfavorecidos del medio rural, con especial dedicación a la función tutorial, y Lorenzo Oro Giral, por la fecunda tarea como director implicado en el desarrollo integral de sus alumnos, impulsor del deporte y de la convivencia en actividades extraescolares y responsable de hacer de su centros una referencia necesaria en el entorno, conforman también la lista de los docentes distinguidos.


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