Los hosteleros de Teruel auguran pérdidas de facturación y empleo al no poder poner música en las barras

Fiestas de la Vaquilla (Teruel)
EUROPA PRESS
Actualizado 03/07/2012 19:16:40 CET

TERUEL, 3 Jul. (EUROPA PRESS) -

Los hosteleros de Teruel han augurado pérdidas de facturación y de puestos de trabajo, que han cifrado entre 200 y 250 empleos que no se crearán este año en las fiestas de la Vaquilla, después de que una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, tras una denuncia de la Federación de Vecinos de la ciudad, fije en 55 decibelios durante el día y 45 por la noche el límite máximo que podrá alcanzar la música en las barras que los establecimientos instalan en la calle con motivo de las fiestas.

Sin música, han asegurado, estas barras son menos atractivas, así que bajará la facturación. Pero también vaticinan perjuicios para la fiesta porque todos aquellos que iban a estar en las barras acudirán a las peñas, pudiendo provocar aglomeraciones. Además, algunos hosteleros se plantean no sacar las barras.

Todavía no se ha adoptado una decisión porque, según ha explicado el presidente de la Asociación de Hosteleros de la ciudad, Fernando Cánovas, "no es fácil" tomarla, ya que es un riesgo no sacar las barras, pero también lo es hacerlo sin música.

Cánovas ha señalado que "muchas barras no tienen sentido sin música", por lo que serán menos atractivas. Aún así, ha observado que "como no se va a poder poner música muchos no abrirán y otros lo harán sin música" dado que el Ayuntamiento de Teruel tiene previsto publicar este martes el decreto que regula la instalación de esas barras, con la limitación fijada por la sentencia del TSJA del pasado 18 de mayo, de 55 decibelios por el día y 45 por la noche.

De esta forma, ha insistido en que esta medida conllevará "perjuicios". El primero de ellos, la creación de entre 200 y 250 puestos de trabajo menos de aquellas barras que no vayan a salir a la calle y como "habrá menos facturación también menos contratos".

Además, el presidente de los hosteleros ha considerado que no sólo perderá este gremio, también lo harán los proveedores de bebida o de vasos de plástico, los encargados de montar las barras y las empresas de alquiler de equipo de sonido. No sólo en la Vaquilla, sino que Cánovas ha advertido de que las pérdidas pueden traer "problemas a muchos empresarios hosteleros que compensan con las fiestas la reducción de ingresos en verano".

Fernando Cánovas también ha alertado de que habrá "perjuicios para la fiesta". Según ha recordado, en años anteriores muchos de los visitantes de Teruel se repartían entre las cerca de 30 barras que se instalaban en las calles, ahora se tendrán que repartir entre las peñas lo que puede suponer que "algunas peñas lleguen incluso a colapsarse".

TRISTEZA

El presidente de los hosteleros ha asegurado que esta situación "nos produce desconsuelo y tristeza", especialmente porque "no entendemos por qué unos sí y otros no" ya que la normativa no afecta a la música que ponen las peñas, porque no están reguladas por la misma normativa.

Por ello, ha manifestado que "el problema del ruido no acaba con esta decisión", pero también ha avanzado que ellos no tienen la intención de denunciar a nadie "porque lo único que queremos es poder trabajar".

El presidente de los hosteleros ha señalado también que ellos no han podido hacer demasiado para evitar esta medida porque se trata de "un litigio en el Ayuntamiento y los vecinos, pero al final los perjudicados somos los hosteleros". No obstante, ha apreciado que el consistorio podría haber presentado un recurso de casación contra la sentencia que hubiera evitado aplicarla para este año.

Por último, Fernando Cánovas ha asegurado que cuentan con el apoyo de Interpeñas y ha lamentado que "todas las fiestas tienen música, San Fermín o la Feria de Abril por ejemplo, pero al final los únicos desgraciados que se quedan sin poder poner música somos nosotros, es incomprensible".

HORARIOS Y NIVEL DE RUIDO

Por su parte, el presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos San Fernando de Teruel, Isidoro Esteban, ha defendido que "no estamos en contra de los hosteleros", sino que no estaban de acuerdo con los horarios y el nivel de ruido que establece el consistorio en la ordenanza que regula la instalación de estas barras.

Al respecto, ha dicho que "sería de poca responsabilidad que después de que recurrimos algo porque no estamos de acuerdo, por la presión, permitir que no se cumpla porque tampoco somos quién para permitirlo".

Finalmente, el concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Teruel, José Miguel Hernando, ha recordado que no se trata de una decisión del consistorio, sino que se deriva del obligado cumplimiento de una sentencia. De no cumplirse, "sería el propio alcalde el que acabaría sentado en un tribunal".

Hernando se ha comprometido a que una vez que pasen las fiestas "nos reunamos todos para hacer una norma adecuada, amparada en la normativa y estableceremos cuál es el nivel de ruido adecuado para que la fiesta esté ahí y para que nadie se sienta molesto".