El Obispo de Teruel y Albarracín cree que el nuevo Papa "nos va a dar fuerza"

Actualizado 14/03/2013 16:58:32 CET

TERUEL, 14 Mar. (EUROPA PRESS) -

El obispo de Teruel y de Albarracín, Carlos Escribano, ha expresado su alegría por la elección del nuevo Papa, Francisco I, al tiempo que se ha mostrado convencido de que "nos va a hacer pensar mucho", pero también de que "nos va a dar fuerza", así que ha animado a los turolenses a que recen por el nuevo Pontífice para que "le proteja, le ayude y le ilumine".

En declaraciones a Europa Press, monseñor Escribano ha animado a los católicos turolenses a que oren por Francisco I para que "sepa que tiene nuestra lealtad y nuestra oración para que todo vaya adelante con los planes de Dios".

Ha reconocido su alegría porque "ya tenemos Papa y estoo para los católicos significa mucho". Además, ha destacado que "es un Papa jesuita por primera vez en la historia y argentino, también por primera vez en la historia, son muchas novedades juntas".

Carlos Escribano ha estimado que el Pontífice "nos va a traer muchas sorpresas". La primera, ayer mismo con el gesto "de poner a toda la Iglesia a orar" que para el Obispo de Teruel "es muy significativo y va en consonancia con su nombre que rememora a San Francisco de Asís y también a San Francisco de Javier que es patrono de las misiones". Y ha valorado que es un gesto importante porque ""es un gesto de cariño hacia el Papa emérito", pero también porque "estamos en un contexto de nueva Evangelización que empieza y culmina en la oración".

LE CONOCIÓ EN BUENOS AIRES

El Obispo de Teruel y de Albarracín ha afirmado que "es una bendición Dios", porque el cardenal Jorge Mario Bergoglio "es un hombre de una gran trayectoria en la Iglesia y sencillo".

Para finalizar, monseñor Escribano ha recordado que hace un tiempo le conoció en Buenos Aires, cuando una delegación de la Diócesis de Teruel participaba en la Consagración Episcopal del turolense Joaquín Jimeno como Obispo de Comodoro.

Según ha explicado, "me recibió en su despacho de una forma coloquial, tomé un café con él y me acompañó hasta la puerta", algo que le sorprendió porque "yo era un obispo recién ordenado, pero me trató como a un igual; creo que es fruto de la sencillez con la que trata a todo el mundo, con el afecto propio de alguien que tiene el corazón puesto en Cristo".


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