El Obispo de Teruel anima a las cofradías y hermandades de la Semana Santa a crear un reglamento con normas básicas

Actualizado 24/04/2008 20:03:19 CET

TERUEL, 24 Abr. (EUROPA PRESS) -

El obispo de Teruel y Albarracín, José Manuel Lorca, ha enviado una carta a todos los presidentes de las hermandades y cofradías de Semana Santa de Teruel en la que les anima a crear un reglamento con unas normas básicas, tras discusión de las cofradías de la Villa Vieja y la Sangre de Cristo y la Cofradía de Jesús Nazareno en la procesión del pasado Jueves Santo.

Tras el desencuentro, la Cofradía de la Villa Vieja y la Sangre de Cristo no salió en procesión del Viernes Santo ni en la del Domingo de Pascua.

En su misiva, monseñor Lorca destaca el papel de la Junta de Hermandades y Cofradías, formada por todos los presidentes y el consiliario, como organismo "adecuado y necesario para observar, cuidar y potenciar los valores internos y externos de las cofradías de la Semana Santa turolense, en un ámbito de fraterno diálogo, sin dejarse llevar de intereses particulares, sino del bien de todos".

De ahí que solicite que "se haga un directorio o reglamento donde se reflejen, por escrito, las condiciones de participación en las procesiones generales, los elementos característicos a tener en cuenta", con la intención de "mejorar la Semana Santa de la ciudad de Teruel".

Asimismo, les plantea hacer una asamblea general de cada cofradía, donde se expongan estas indicaciones y se anime a "seguir trabajando con ilusión, proponiendo los motivos de gozo por todo lo que se ha avanzado en la Semana Santa, invitando a una participación mayor y a cerrar las heridas".

El obispo invita a las cofradías y hermandades de la Semana Santa de Teruel a reflexionar "sobre el sentido eclesial de las mismas y el estilo que les debe caracterizar al tener la fuente de vida en los Evangelios". Después de felicitarles por la madurez a la que han llegado, les recuerda, entre otras cosas, algunos aspectos de interés para todos.

En concreto, les anima a hacer de cada cofradía "una casa y escuela de comunión eclesial buscando, para ello, las razones que tienen inscritas en la misma constitución del ser cristianos y cofrades".

Asimismo, les dice que la actuación de las cofradías alcanza el ámbito de lo "público", que supera la mera agrupación de amigos y que actúan, "no en nombre de un particular, sino, oficialmente, en nombre de la Iglesia".

Por eso, les recuerda "han de destacarse por buscar caminos de comunión y de concordia, por medio de la caridad y del diálogo, antes de permitir desconciertos y zozobras o de tomar determinaciones ajenas al sentir cristiano".

En la carta, también les recuerda que ser cofrades "tiene una gran importancia por la novedad que aportan a la sociedad, la novedad del amor, la reconciliación y el perdón; como hermanos, sabiendo actualizar la fe en la inserción de la cofradía en la comunidad parroquial, con estrecha colaboración con el párroco, que es el consiliario nato de la misma".


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