Treinta municipios de Huesca recuperan la matacía del tocino con los cursos organizados por AFAMMER

Actualizado 22/01/2008 14:28:17 CET

HUESCA, 22 Ene. (EUROPA PRESS) -

La Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural de Aragón (AFAMMER) ha organizado en treinta municipios de la provincia de Huesca cursos sobre la elaboración y venta de productos derivados del cerdo. Estos talleres, en los que participan más de 700 mujeres, forman parte del proyecto COMPRAL y tienen un doble objetivo, recuperar la tradicional matacía del cerdo y potenciar la artesanía agroalimentaria para favorecer nuevos posibilidades de empleo.

Estos cursos, que se iniciaron en noviembre en El Tormillo y en Albalate de Cinca, esta semana se celebran en Azara y próximamente se desarrollarán en los municipios de Aniés, Monzón, Loarre, Bolea, Peralta de Alfocea o Estadilla. En total, serán 30 las localidades que acojan esta iniciativa hasta el próximo mes de marzo.

Según recuerda AFAMMER en un comunicado, el invierno es época de matacía, una tradición del Alto Aragón que constituía la base de la alimentación de las familias durante todo el invierno y que en las últimas décadas ha ido desapareciendo. Los cursos organizados por AFAMMER, pretenden, por ello, recuperar estas técnicas artesanales de elaboración de productos derivados del cerdo.

Estos talleres, en los que se inscriben una media de 25 mujeres, cumplen su séptima edición y persiguen que las mujeres más jóvenes, las que no conocen la matacía, la aprendan, "y que las de mediana edad, que eran pequeñas cuando se practicaba en sus hogares, la vuelvan a recordar", asegura la presidenta de AFAMMER Aragón, Anabel Lasheras.

Asesoradas por personas con una amplia experiencia en la elaboración, conservación y venta de productos derivados del cerdo, las mujeres aprenden a realizar tortetas, morcillas, butifarra, longaniza, y chorizo de forma artesanal y absolutamente natural, sin conservantes ni colorantes.

Esta tradición se denomina 'mondongo' en la Comunidad aragonesa, y con ella se obtienen los productos típicos del cerdo, especialmente de las partes blandas. Así, estas mujeres aprenden en estos cursos unas técnicas y un oficio, al tiempo que analizan las posibilidades que ofrece la artesanía agroalimentaria para crear empleo.

Antiguamente, la matanza del cerdo era motivo de fiesta y reunión de familias y amigos, acontecimiento en el que disfrutaban mayores y niños, ya que duraba 2 ó 3 días. En estos talleres, que duran dos jornadas, se recupera ese espíritu, ya que las mujeres conviven durante horas desarrollando una labor común, y cocinan y comen juntas lo que ellas han elaborado. Asimismo, cuando termina el taller, las mujeres se reparten los productos obtenidos de la matacía que previamente también han aprendido a envasar y a poner en conserva.

Antes de que llegue la primavera, otros municipios altoaragoneses como Fraga, Conchel, Frula, Azanuy, Barbuñales, Alquézar, Hecho, Castejón del Puente, Valfonda de Santa Ana y Cofita también conocerán todos los secretos del cerdo, un animal del que se aprovecha todo como se pone de manifiesto en estos cursos.


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