El Palacio de Sástago recibe una restrospectiva de las obras del pintor aragonés Daniel Sahún

Actualizado 10/05/2007 16:27:02 CET

ZARAGOZA, 10 May. (EUROPA PRESS) -

El Palacio de Sástago de la capital aragonesa inaugura mañana viernes, 11 de mayo, la exposición 'Daniel Sahún. La construcción incesante de la pintura', una retrospectiva de las obras de este pintor aragonés que sirve para cerrar un ciclo de muestras que se han desarrollado en este espacio dedicadas al Grupo Zaragoza.

La diputada delegada del Área de Cultura y Patrimonio de la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ), Cristina Palacín; el comisario de la exposición, Manuel Sánchez Oms; y el pintor Daniel Sahún, han presentado hoy en rueda de prensa esta muestra en la que se observa "la fecundidad de la obra de Sahún, su coherencia y su densidad", ya que existen hasta "un centenar de obras" a las que Sahún ha dedicado su vida, explicó Palacín.

La muestra encaja con la filosofía de la Institución Provincial "que realiza exposiciones de arte contemporáneo que ayuden a entender el arte de los pintores y artistas aragoneses, entre los que sobresale Daniel Sahún", aseguró la diputada provincial.

Además, la retrospectiva en la obra de Sahún cierra un ciclo de exposiciones que se han dedicado al Grupo Zaragoza, que se inició en 2001 con 'Juan José Vera retrospectiva, 1950-2001. La abstracción como presencia'; y tres años después se presentó 'Ricardo Santamaría. La expresión de la libertad (1947-2004)'.

En este sentido, "hemos buscado la complementariedad con las exposiciones anteriores", apuntó el comisario de la muestra Manuel Sánchez Oms, "y se han estudiado las obras" porque estos tres artistas fueron "de los primeros que integraron nuevos materiales en la pintura propiamente dicha", de forma que la exposición de Sahún también "busca la interacción entre la pintura y los materiales que normalmente no se entienden como arte", y persigue que el público "descubra la carrera de un pintor que ha sido la referencia" para muchos otros.

Por su parte, el autor de los lienzos, Daniel Sahún, expresó su deseo de que sus pinturas "sean vistas como un trabajo constante, que aspira el paso del tiempo, y que no choque ver objetos poco usuales para el mundo de la pintura" ocupando parte de los cuadros. Respecto a ese "trabajo constante", una de las primeras pinturas que puede verse en el Palacio de Sástago es un autorretrato de Sahún, que se acompaña de una reflexión del artista. "Un cuadro nunca se acaba y eso es algo que hace sufrir al pintor", asegura.

DANIEL SAHÚN

Daniel Sahún (Zaragoza, 1933) sintió su vocación por el arte siendo muy joven. Tomó conciencia de ella cuando visitó en 1949 la decoración del cine Dorado de Zaragoza, concebida por los tres miembros del grupo Pórtico (Santiago Lagunas, Fermín Aguayo --artista al que la DPZ en colaboración con el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía dedicó una antológica en 2005-- y Eloy Laguardia). Sahún siempre ha considerado a Lagunas su maestro. Con él trabajó como delineante en 1955, lo que dio origen a una serie de experimentos pictóricos que en 1959 desembocaron en sus primeros lienzos.

En 1961, presenta su producción en el I Salón de Pintura del Pasaje Palafox de Zaragoza, con dos pinturas figurativas y una abstracción confeccionada con materiales no artísticos, lo que condujo al año siguiente a sus primeras arpilleras. Impresionados por ellas, Juan José Vera y Ricardo Santamaría contactaron con él para que entrase a formar parte del grupo Zaragoza (1963-1967).

Esta formación, en principio denominada Escuela de Zaragoza con el fin de reivindicar los orígenes abstractos de Pórtico, se propuso hacer llegar al público las novedades artísticas contemporáneas, para lo que fue crucial el uso de materiales cotidianos y de fácil identificación social. La obra de Sahún constituyó una aportación esencial, por haber sido pionero en exaltar los valores plásticos de los objetos comunes. El grupo expuso en Lisboa, Madrid, Beirut, Damasco, Bagdad y París.

En 1966, sus investigaciones pictóricas se detuvieron temporalmente, un año antes de la disolución del grupo. En 1969, recupera el soporte de papel, asumiendo una infinidad de recursos gestuales que a partir de 1975 traduce a sus lienzos. Tras una breve etapa figurativa, retoma este lenguaje en 1979, alcanzando un constante descubrimiento de las infinitas posibilidades de la pintura, y utilizando todos los recursos plásticos experimentados desde los inicios de su carrera.


Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies